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El delantero brasileño ha recorrido un gran camino para quedarse en el Vicente Calderón y Simeone lo ve como un complemento de lujo para su delantera

Diego Costa no lo ha tenido fácil para triunfar en el Atlético de Madrid. Desde que llegase al conjunto colchonero en 2007 como una gran promesa, el delantero de Lagarto ha tenido que triunfar lejos de la ribera del Manzanares para consolidarse como un miembro importante del primer equipo.

Después de dar el salto desde Portugal tras abandonar el Sporting de Braga con solo 18 años, el jugador se marchó al Celta de Vigo para adaptarse al fútbol español, completando una buena temporada pero demostrando no ser un goleador nato.

En ese aspecto, su etapa en el Albacete la siguiente temporada le ayudó no solo para mejorar su cifra anotadora, sino también para sentirse más importante en un equipo.

De nuevo sin sitio en la 2008/09, tuvo que tomar la determinación de marcharse a Valladolid como parte de la operación que el Atlético realizó para fichar a Sergio Asenjo y cuando por fin se le presentó la oportunidad de ser un hombre importante en su club, sufrió una lesión que, además de mantenerle varios meses en el dique seco, provocó que no lo inscribieran en la plantilla por su condición de extracomunitario.

Sin embargo, su eclosión en el Rayo Vallecano, donde ha sido un hombre importante para la permanencia del conjunto franjirrojo la pasada campaña, y la marcha de Salvio le han abierto, de rebote, las puertas del primer equipo, como ya ocurriera con David De Gea hace tres años...

Diego Costa ha comenzado a templar su indomable carácter y Diego Simeone se ha encontrado a un hombre perfecto para completar la plantilla gracias a su aportación desde el banquillo y sus aptitudes para desnivelar un partido.

Con Radamel Falcao como referente omnipresente, Diego Costa tiene un rol más secundario que le ha permitido adaptarse perfectamente al vestuario. Cinco años más tarde, y después de pasarlo mal, por fin 'O Rei' triunfa en el Vicente Calderón. Ahora, con 23 años, toca saber dónde está su techo.

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