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El de Camas fue suplente ante el Manchester City, y su lugar lo tomó Varane, que aún no había sido ni convocado. El corresponsal del Real Madrid Alberto Piñero lo analiza

El Real Madrid inició este martes su andadura en la Champions League con una victoria sobre el Manchester City tan merecida como angustiosa, y que dejó dos señalados en el Santiago Bernabéu. Uno de ellos es Roberto Mancini, por su facilidad para exhibir un equipillo vulgar de una de las mejores plantillas del mundo. El otro, Sergio Ramos, que siendo uno de los mejores centrales del mundo y uno de los pilares de este Madrid, se pasó los 90 minutos del partido sentado en el banquillo del coliseo blanco.

Raphael Varane, que aún no había sido ni convocado en los seis partidos anteriores, aseguró que ya sabía que sería titular desde el mismo domingo. Y José Mourinho dice que su suplencia se debió a motivos “únicamente técnicos, futbolísticos”. Pero sin llegar a explicar cuáles son, parece difícil encontrarlos. Porque Varane puede ser más alto que Ramos, pero no tiene la misma fortaleza, potencia, peso en el equipo, ni experiencia que el de Camas. Demasiadas cualidades como para dejarlas en el banquillo ante un rival como el campeón de Inglaterra. Demasiadas aun cuando Ramos pudiera haber fallado en la defensa de las jugadas a balón parado en partidos anteriores, como parece que hizo en el Sánchez Pizjuán (aunque el marcador de Trochowski fuera Ángel Di María).

Es por ello que es inevitable caer en la posibilidad del castigo. Por una parte, porque no sería el primero. Ya lo hizo con Iker Casillas cuando se enteró de la llamada a Xavi Hernández tras el Clásico de Supercopa. Y también lo hizo con Cristiano Ronaldo después de que el luso cuestionara públicamente el esquema defensivo ante el Barcelona.

Y por otra parte, porque es conocido también que Sergio Ramos es un capitán de los que se hace notar en un vestuario, y habla si no está conforme con alguien, aunque ése sea el entrenador. Así ha sucedido en varias discusiones de vestuario donde también estaba Iker Casillas implicado. Tras perder 5-0 en el Camp Nou, el de Camas se saltó el silencio impuesto por Mourinho hablando en rueda de prensa el día después del Clásico. Y este mismo sábado se vivió el último capítulo, cuando en zona mixta Sergio Ramos dijo que la culpa de la derrota en Sevilla era de todo el equipo y que no era momento de criticar a nadie, apenas minutos después de que el propio técnico luso señalara en sala de prensa a sus jugadores por la poca actitud mostrada. Un enfrentamiento en toda regla, leyendo entre líneas.

Curiosamente, después de aquello, Sergio Ramos fue carne de banquillo. Y curiosamente también, ya lo fue en Santander el año pasado tras la crisis que provocó la derrota ante el Levante. Demasiadas casualidades.

Y si Mourinho realmente creía que la apuesta por Varane era la acertada, está en su derecho, es el que mejor conoce a sus jugadores, y el resultado no le quita la razón aunque el gol de Dzeko bien pudiera. Pero si lo que realmente quería era dar una lección a Sergio Ramos y al resto de la plantilla, desde luego que no puedo elegir un partido que pudiera hacer más daño a un jugador como el de Camas. Sea como fuere, castigo o no, el ‘4’ ha quedado ya señalado a los ojos de medio mundo, y quién sabe si las consecuencias de este ataque de entrenador no pueden ser peores a la larga que los propios riesgos que ya tomó Mourinho durante el mismo partido.

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