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Nadie del club blanco habló del ‘caso Ronaldo’. José Mourinho compareció minimizándolo. Ahora, Alberto Piñero analiza la estrategia llevada por los merengues

El pasado 2 de septiembre, Cristiano Ronaldo salió a zona mixta para explicar públicamente que “estaba triste”, por motivos profesionales, y que el club ya tenía conocimiento de ello. Unas declaraciones que han soliviantado al madridismo durante los últimos doce días en los que el Real Madrid no ha jugado partido alguno. Sin embargo, nadie del club blanco ha salido públicamente a tranquilizar a la afición. Nadie. Hasta que este viernes compareció José Mourinho antes del entrenamiento vespertino previo al partido ante el Sevilla.
Y curiosamente, el técnico de Setúbal intentó minimizar las consecuencias de las declaraciones de Ronaldo. “Si está triste y sigue jugando como juega, por mí perfecto” sentenció en una ocasión José Mourinho, no sin antes haber deslizado cualquier responsabilidad en esta situación pese a su condición de manager general del club.

"Yo antes que manager soy entrenador, y debo preocuparme fundamentalmente de los resultados deportivos y con la calidad del juego. En este momento, lo único que me preocupa ahora es que mi equipo en Liga todavía no ha jugado bien” vino a decir repetidas veces, priorizando el partido ante el Sevilla al ‘caso Ronaldo’. Como intentando lavarse las manos públicamente en la solución del quilombo, señalando directamente hacia la parcela directiva.

Sea como fuere, lo que parece que ha quedado claro después de estas dos semanas es que el Real Madrid no piensa televisar los siguientes episodios del conflicto con Cristiano. La política es la de hacer como si no hubiera pasado nada: ni los directivos le prestan importancia de puertas hacia afuera al no emitir siquiera un comunicado, pesos pesados del vestuario como Casillas, Xabi Alonso y Arbeloa dicen que la normalidad en el vestuario es total, y por último, es el mismo José Mourinho el que apunta a Ronaldo como “un futbolista ejemplar”, minimizando su órdago, y apuntando incluso a los medios de comunicación por todos los rumores surgidos en estas dos semanas.

Se intuye por tanto que la confianza en el Real Madrid en que Cristiano Ronaldo diluya este nudo es total. O más concretamente, en que su fútbol haga olvidar todo lo comentado en estas dos semanas. Sin necesidad de hacer más comentarios que los precisos. Este sábado el Real Madrid juega ante el Sevilla, y el martes ante el Manchester City, dos platos suficientemente fuertes como para que los focos de atención se trasladen hacia el fútbol y no hacia asuntos extradeportivos. Y si ya además Cristiano Ronaldo vuelve a cuajar una actuación como las de sus dos últimas visitas al Sánchez Pizjuán, el incendio se habrá sofocado lo suficiente como para posteriormente atajar el problema con total discreción y tranquilidad.

El mismo Mourinho lo decía en rueda de prensa: “Ronaldo necesita ahora paz, tranquilidad, y jugar al fútbol, que es lo que mejor sabe hacer, y lo que más le gusta hacer. Nosotros todos debemos evaluar su rendimiento en el campo y nada más”. Una estrategia más que entendible y aceptable para minimizar los ya de por sí acusados ecos a las declaraciones de Ronaldo.

El problema vendrá como Ronaldo no responda sobre el césped, pues el ruido llegaría multiplicado. “Yo como entrenador si en el minuto 75 Ronaldo no ha jugado bien, está cansado, fuera y entra otro. Y ya está. No hay que darle más importancia” decía también el propio Mourinho. Pero desgraciadamente para la tranquilidad del Real Madrid, seguro que no será así si el propio Ronaldo no consigue tapar con sus pies lo que ha removido con su boca.

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