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El alemán salió al paso de las críticas por su gris inicio de temporada argumentando que no es “una máquina”. El corresponsal del Real Madrid Alberto Piñero analiza este envite

 Alberto Piñero
 Editorial | Real Madrid
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El Real Madrid llegó a este parón por los compromisos de las selecciones nacionales dejando un regusto agridulce entre sus aficionados por el contradictorio inicio de temporada. Por una parte, ganó la Supercopa batiendo al Barcelona con ráfagas de fútbol como hacía mucho tiempo que no se veía en los Clásicos. Sin embargo, en Liga sólo pudo sumar una victoria ante el Granada, exhibiendo su cara más vulgar en las tres jornadas disputadas, sólo maquilladas por algunos tramos de voluntariosa actitud, pero no acompañada de un fútbol fluido y arrollador como acostumbra.

Y la figura de Mesut Ozil ha quedado señalada como responsable en parte de esa falta latente de fútbol en este inicio de curso. Pues al igual que el Real Madrid, se espera mucho más de él, y sin embargo aún no se ha podido ver todo su potencial en esta campaña 2012-13.

Y ni pasado un mes desde el inicio de la temporada oficial, el alemán ha salido al paso de estas livianas críticas desde la concentración de la selección germana. “No estoy cansado. Pero soy un ser humano, no soy una máquina” espetó el ‘10’ merengue, restando importancia a sus pobres actuaciones hasta el momento, mientras Modric ha despertado una inusitada ilusión entre el madridismo. Y lo cierto es que no le falta parte de razón al jugador merengue.

El madridismo está muy mal acostumbrado a ver a un equipo rindiendo al 120% de sus posibilidades, con un fútbol de muchos quilates, como no se ve en muchos estadios de España ni de Europa. Y de ahí que en cuanto haya alguien colectiva o individualmente que baja su nivel, la diferencia se acusa sobremanera. Mesut Ozil lleva dos temporadas en el Real Madrid, y aunque llegó de puntillas por la puerta de atrás, en este tiempo ha demostrado una calidad como tienen pocos en el Viejo Continente.

Es más, junto a los Xabi Alonso y Cristiano Ronaldo, quizás sea uno de los mayores responsables sobre el campo de este lavado de cara del Real Madrid desde el 2010, de esta nueva versión merengue, de este nuevo fútbol madridista. Es el faro indiscutible del Real Madrid, y cuando no está sobre el campo, o cuando no exhibe su mejor cara, el equipo lo acusa. Y aunque es cierto que peca de cierta irregularidad, no es menos verdad que ha demostrado que se puede confiar en él, que puede llevar los galones de todo un Real Madrid.

La esperanzadora llegada de Luka Modric, unida a este gris comienzo de Mesut Ozil parece haber hecho que a muchos se les olvide lo que venía sucediendo en las dos temporadas anteriores. Y ni siquiera se tiene en cuenta que Ozil no ha tenido la misma preparación que el resto de los jugadores después de haber disputado la Eurocopa hasta las rondas finales, y de haber comenzado la pretemporada más tarde que algunos de sus propios compañeros en el Real Madrid. De ahí que sea completamente innecesario que el madridismo encienda ya las alarmas para con Ozil. Como bien dice el propio jugador, “no es una máquina”, y seguro que, con tiempo, más pronto que tarde volverá a rendir al nivel que acostumbra.

Dicho lo cual, mal haría también el ‘10’ blanco en escudarse durante mucho tiempo en el tópico de que “es un ser humano”. Pues es igual de humano que el resto de futbolistas, y ahora igual que el año pasado, o el anterior. Y entonces sí que ralló a un nivel sobresaliente al que a día de hoy ni se ha acercado con el Real Madrid todavía. Conocida la mejor versión de Ozil, nadie se conforma con la versión regulera. Precisamente, esta temporada estaba marcada para que el germano demostrara más fiabilidad, para dar así un salto individual y ganarse el reconocimiento unánime del mundo del fútbol. De ahí en parte la motivación del fichaje de Luka Modric, para apretar las tuercas al germano. Con lo que equiparar la baja forma a la humanidad no es una excusa que pueda servir para Ozil. Quizás sí sea entendible ahora, al inicio de la temporada, pero no eternamente.

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