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Puede que esta pieza no sea una editorial. Podría tomarse como una súplica a dos señores millonarios: Rosell o Florentino, Leo o Pipita. Volvieron a marcar; alguien que los junte

 Nicolás De Marco
 Editorial - 'Súplica'
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Puede que esta pieza no sea una editorial. No sería incorrecto considerarla una súplica a dos señores millonarios. En ese sentido, el mensaje es para Sandro Rosell. Presidente de Barcelona, acepte una sugerencia: fiche a Gonzalo Higuaín. Si no le interesa la idea, el recado es para Florentino Pérez. Presidente de Real Madrid, contrate a Lionel Messi. Como sea, donde sea. Que alguien junte a los dos delanteros en un mismo equipo. Esperar a que se reúnan con Argentina es un pecado.

Paraguay ha sido la última víctima de esta dupla letal. Higuaín y Messi volvieron a demostrar que se entienden de maravillas. Juegan en clubes enemistados desde casi todo punto de vista. Pero en la selección son mejores amigos. Hay tantas reglas absurdas dando vueltas en el mundo del fútbol, que a nadie le haría mal la creación de una nueva: Pipita y Leo, por decreto, deben defender el mismo escudo. No importa si en el Camp Nou o en el Bernabéu. Será una pena para los aficionados (madridistas o catalanes) que sufran la pérdida, sí. Pero habrá que sentirlo por ellos.

Quien consume la traición será perdonado porque la acción solidaria –para con el planeta- sería enorme. Pasarse de vereda estaría justificado, más allá del pastón que recibiría el futbolista que lo haga. El hincha neutral lo agradecerá tanto como el aficionado que lo tenga en su club.

Alguna vez alguien dijo de Higuaín que Pipita es “un primer espada sin aires de estrella mediática”. Es cierto. Su juego se adapta a las necesidades del equipo. Si el Madrid tiene la pelota, el ex del River Plate se asocia, toca de espaldas y va a buscar a los espacios. Si el Madrid defiende, el argentino utiliza los espacios como pocos. No hace falta recordar sus cualidades como rematador de área, la utilización de ambos perfiles, el físico la velocidad y el juego aéreo. ¿Y Messi? No, para él no hay descripción que no le quede chica. Se conocen de memoria, pese a no haber compartido tanto tiempo en cancha uno al lado del otro.

En los partidos con la selección argentina, especialmente en los últimos, Leo e Higuaín demostraron que se entienden a la perfección jugando juntos. Sería un placer para ellos poder ser compañeros también en un club. Ahora falta que Rosell o Florentino acepten la sugerencia. ¿Y el sentimiento de pertenencia de estas dos estrellas? ¿Cuál de los dos argentinos pasaría al bando enemigo? Bueno, al fin de cuentas esto puede no ser una editorial, sino una súplica a dos señores millonarios. ¿Quién hace el favor?

Festejo argentino

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