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Las palabras del portugués confesándose triste han levantado ampollas entre los ciudadanos de a pie, que consideran ofensivas tales declaraciones

 Miguel Churruca 
 Opinión | Liga BBVA
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Resulta que el hombre que hace poco menos de un año reconocía que la gente tenía envidia de él por ser "rico, guapo y buen futbolista", tiene ahora razones para quejarse...

No me quiero imaginar qué deben pensar los más de 5 millones de parados de este nuestro país. Ni tampoco todos los humildes futbolistas que con 35 años y una vida deambulando por campos de tierra y barro siguen soñando con llegar a la élite. Y menos todos los inocentes niños que tienen en Cristiano Ronaldo a su ídolo, todos aquellos que se piden ser él en el patio del colegio o quienes decoradas las paredes de su habitación con posters del astro portugués.

Las declaraciones de Cristiano Ronaldo escuecen. Duelen en la opinión pública. Ofenden a quienes sufren para llegar a fin de mes y ven como un hombre de éxito, triunfador, que lo ha ganado todo como futbolista y cuya única aspiración es batir en un duelo a muerte a Lionel Messi -algo que difícilmente conseguirá jamás- o satisfacer sus ansiar de poder en el club para el que juega.

Obvio el aspecto económico después de que el propio Cristiano publicara ayer en su perfil de Facebook que no se encuentra triste por sus pretensiones económicas. Sólo faltaba. Cobra 12 millones de euros sólo del Real Madrid y un inimaginable montante en conceptos publicitarios. Pero ahí no me meto.

En mi opinión, las palabras que el jugador portugués son un insulto a los aficionados. Y aquellos que consideréis este juicio desacertado, pensad en si tiene verdaderas razones profesionales para quejarse. Por mi parte, no encuentro motivos en la vida del segundo (o tercer) mejor futbolista del planeta para sentirse "triste". Pero eso sí, "la gente del club lo sabe".

Por desgracia, la mayoría de todos estos que saben de sus motivos de queja, serán anónimos que nunca saldrán a la palestra a hablar sobre la realidad en la que vive Cristiano Ronaldo. A más de uno se le caería la cara de vergüenza. Desde ahora, y a las órdenes del supremo Florentino Pérez, no les quedará otra que agachar la cabeza y dorar la píldora de este ególatra (sí, sí, tremendo futbolista, pero con un ego inalcanzable) cuyo dilema para el próximo mes será si comprarse un Bentley o un Rolls Royce.

Además, me parece del todo desafortunada su actitud para con sus compañeros dentro del terreno de juego. El fútbol es un deporte de equipo. Ganan todos o pierden todos. Dejar de celebrar un gol por una situación que le afecta "en lo profesional" -según palabras del propio Ronaldo- es egoísta. Ningún compañero se merece ese desprecio en un momento feliz en el transcurso de un partido.

En fin, yo sí que estoy triste de que los medios deportivos estén más pendientes de la situación de Cristiano Ronaldo que de los compromisos que la selección española debe cumplir próximamente ante Arabia Saudí y Georgia o de los cientos de atletas que compiten estos días en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012.

Y vosotros, ¿también estáis tristes?

 

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