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El técnico de Setúbal prioriza comprobar la actitud de sus jugadores, al título de la Supercopa. El corresponsal del R.Madrid Alberto Piñero analiza cómo llega la plantilla blanca

 Alberto Piñero
 Análisis | Real Madrid
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Cuarto partido oficial de la temporada, la vuelta de la Supercopa ante el Barcelona, y José Mourinho comparece ante los medios de comunicación. Hasta el momento, no se ha ocultado ni un solo día de los medios de comunicación en la sala de prensa. Y como en anteriores ocasiones, vuelve a mostrarse con su cara más afable, un tono firme pero pausado, sin estridencias, contestando a todas las preguntas. Nada más comenzar, le cuestionan acerca del partido de Getafe, y no duda en repetir lo que ya dijo en el Coliseum Alfonso Pérez, que “el partido fue inaceptable”.

Las preguntas giran entonces hacia el Clásico, para después versar sobre los nombres propios del vestuario blanco, Ronaldo, Pepe, Carvalho, Modric, Kaká, o Granero. Llega el penúltimo turno. “Antes de la ida decía que la Supercopa era el cuarto título en importancia, pero después de no ganar en los tres primeros partidos oficiales, quizás haya cambiado de opinión y ésta sea una buena oportunidad de que despegue el Real Madrid y así parar la buena racha del Barcelona, ¿no?”. Y entonces Mourinho suelta la bomba.

“Ganar la Supercopa o no, ganar al Barcelona o no, no es importante. Mi prioridad ahora es saber si la actitud y lo que pasó ante el Getafe fue ocasional, o si es consecuencia de un perfil psicológico de los jugadores. Puedo perder o ganar, pero lo fundamental es saber qué jugadores tengo y qué perfil psicológico de jugadores y equipo tengo. Es lo único que me interesa”. Lo que viene siendo un órdago a sus propios jugadores. Dudando de su sacrificio e implicación, señalándoles a un día de jugar el Clásico, y poco menos que retándoles a que laven su cara ante el mismísimo Barcelona.

‘Si ganamos, ganamos todos. Pero si pierdo, pierdo sólo yo’ decía siempre José Mourinho cuando le preguntaban sobre su filosofía para llevar un vestuario y su papel de escudo defensor de sus jugadores. Y excepto en contadas ocasiones, el de Setúbal siempre se había mantenido con ese rol en el Real Madrid. De ahí la importancia de sus palabras en rueda de prensa, y más a las puertas de un Clásico.

Habrá quien piense que sólo pretende quitarse presión de cara a la Supercopa, por si la pierde. Pero es que no es la primera vez que lanza un mensaje parecido contra sus propios jugadores en estos días, pues ya lo hizo en Getafe nada más terminar el partido. E incluso el capitán Iker Casillas también reconoció que “no se había dado todo” para la victoria. Y precisamente aquel fue el peor poso que dejó la derrota blanca en una noche ciertamente errática en todos los frentes.

Porque, como dice el mismo Mourinho, se puede ganar o perder cualquier partido, máxime en un inicio de temporada tan duro, pero en un club de la magnitud del Real Madrid se tienen que cumplir siempre unos mínimos en relación a la actitud. El club blanco siempre se ha vanagloriado de ello, y por eso mismo no se puede prescindir de ese lado más racial, aparezca o no el reverso poético. Que en Getafe tampoco lo hizo.

Ahora son los jugadores los que en el Santiago Bernabéu deberán demostrar de qué pasta están hechos, para que así José Mourinho obre en consecuencia. Y ahí quizás tenga parte de razón en que una Supercopa más o menos puede ser secundario siempre que el Real Madrid deje todo lo que tiene sobre el campo. Sucedió en el Clásico de la Copa del Rey mismamente la temporada pasada, que cayendo eliminado ante el Barcelona, fue el equipo que salió reforzado después de un partido con tintes épicos en el Camp Nou. E incluso en la pasada Supercopa, más allá de la tangana famosa al final del encuentro. El técnico de Setúbal tiene fama de ser experto en la ‘conducción’ de vestuarios, y quiere atajar el problema antes de que haga falta convocar una barbacoa de urgencia. En la medianoche del miércoles se verá si es necesaria, si no lo es, o si llega tarde ya.

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