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El Castilla ganó al Barcelona B en el mini-Clásico de 2ª, y el corresponsal del Real Madrid Alberto Piñero analiza el nuevo panorama que se abre entre las dos canteras más fuertes

 Alberto Piñero
 Análisis | Real Madrid
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Sábado 25 de agosto. Segunda jornada de la Liga Adelante, y el Estadio Alfredo Di Stéfano, hogar del Real Madrid Castilla, se abre en horario de prime time para recibir al Barcelona B en el Clásico de Segunda División. Un partido que hacía que no se veía una década y media, y del cual se venía hablando mucho en los años precedentes. La cantera del Barcelona venía obteniendo muchos mejores resultados que la del Real Madrid, y desde Valdebebas había muchas ganas de poder tener un enfrentamiento a este nivel para poder dar un golpe en la mesa. Como al final se dio.

Y es que ya lo dijo el propio Pep Guardiola en una rueda de prensa: “La única diferencia entre la cantera del Barcelona y la del Real Madrid es que nosotros los ponemos y ellos no”. Y aunque en muchos momentos cuesta pensar que sólo sea ésa la fina línea que separa a La Masía de La Fábrica, lo que es seguro es que no hay un abismo tan grande entre una y otra como a veces se hace parecer. Al menos, en la megalómana estructura y la forma de trabajar.

Es cierto que del Real Madrid no ha salido nunca una generación de canteranos como la que ha aupado al Barcelona a ser el dominador del fútbol en los últimos años, y que también ha contribuido a llevar a la selección española a un trébol inédito. Y que en esta última época de Guardiola ha sido mucho más fácil para un canterano llegar al primer equipo del Barcelona que en el Real Madrid. Pero lo que no es cierto es que el Barcelona sea poco menos que el inventor del fútbol de la cantera, como se pretende vender (José Mourinho ya recordó muy acertadamente que Cruyff contaba en su época con ‘canteranos’ como Laudrup, Romario, Koeman o Stoichkov). Ni tampoco que el Real Madrid tenga abandonada su cantera.

Pues en el búnker de Valdebebas hay una auténtica fábrica de futbolistas trabajando a pleno rendimiento. Con unas instalaciones envidiables, con unos profesionales a cargo de los chicos de lo mejor del país, con una superestructura ideada para el análisis, captación y dirección del fútbol base como pocos clubes tienen, y lo que es más importante, a día de hoy con muy buenos futbolistas en todas sus categorías. Evidentemente, dependiendo de las generaciones de jugadores, de los mandatarios, o del éxito de sus distintos equipos, el trabajo en las categorías inferiores luce más o menos. Pero lo que se es seguro es que, si el ascensor al primer equipo se utilizara con mucho más regularidad, nadie menospreciaría tanto La Fábrica como se viene haciendo en los últimos años en comparación con La Masía, que hay que insistir que ha contado con una generación única estos últimos años.

El sábado, La Fábrica tenía la oportunidad de hacerse valer en las manos del Castilla, y bien que lo hizo. Eso no quiere decir que La Fábrica sea mejor que La Masía, ni siquiera que el Castilla sea mejor que el Barcelona B, más allá de ese partido con todos sus condicionantes. Tampoco se puede ser tan sensacionalista. Pero sí que sirve para darle otra dimensión al trabajo de cantera que se hace en el Real Madrid. Un trabajo que el sábado por fin pudo lucir como se ha venido mereciendo en muchos otros momentos de los últimos años. Para que, sin que ello tenga tampoco que desmerecer necesariamente a una cantera tan brillante como la del Barcelona, al menos de aquí en adelante cualquier aficionado no hable de la cantera del Real Madrid con ese deje despectivo tan habitual en los últimos tiempos.

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