thumbnail Hola,

Las protestas y el dantesco empujón del central del Benfica al colegiado Christian Fischer han desatado la polémica

El partido amistoso que disputaron el Fortuna Düsseldorf y el Benfica nos dejó una de las imágenes más lamentables del verano, después de que el central Luisão agrediera al colegiado Christian Fischer asestándole un empujón que lo dejó tumbado en el césped.

Y es que, aunque las protestas al árbitro son casi tan antiguas como el propio fútbol, lo cierto es que es imprescindible empezar a sancionar de forma ejemplar a aquellos que cruzar la línea y agreden a los encargados de repartir justicia.

El castigo tiene todavía más fundamento si, después de que finalice el encuentro, el jugador es incapaz de pedir perdón. Luisão, no contento con protagonizar un vídeo que ha dado la vuelta al mundo en apenas unas horas, cargó contra el colegiado, que no tuvo más remedio que suspender el partido.

"No temo ningún castigo y continuaré comportándome igual. Es lamentable la actitud del árbitro", aseguró.

Es decir, que si tú vas y asestas un empujón a un colegiado cuando, además, dos de tus compañeros ya le están recriminando su decisión en un partido amistoso (cabe destacar que no había nada en juego), es el árbitro el que debe capitular y disculparse. ¿Nos hemos vuelto locos?

El de Luisão no es el primer caso ni tampoco será el último, por lo que la UEFA debe tomar medidas. Los árbitros deben estar más protegidos para llevar a cabo su labor sin esa brutal carga de tensión y además, necesitan margen de maniobra si un jugador se extralimita.

En las ocasiones en las que las cartulinas se quedan cortas, debe haber un comité sancionador que deje claro que tener ese comportamiento en un campo de fútbol tiene consecuencias para el futbolista. Así evitaremos tener que soportar imágenes como la del sábado, ya que Luisão y los que emulan su comportamiento no hacen ningún favor al deporte.

Artículos relacionados