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En común tienen el gusto por la noche y el hecho de no haber alcanzado el nivel al que, por virtudes, podrían haber llegado

 Quillo Barrios
 Editorial | Fútbol Mundial
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El mundo del fútbol se divide entre los que lo aman y los que viven de él. Jugadores que cambian su vida por el fútbol y jugadores que jamás lo harían. Y ahí está la diferencia entre poder entrar en la historia o quedarse a las puertas de ella.

Hoy es el turno de hablar de aquellos futbolistas que se convirtieron en juguetes rotos del Deporte Rey.

Aquí están nuestros elegidos:

GUTI


Ramòn Calderón, ex presidente del Real Madrid, lo definió como una "eterna promesa". Guti cargó de argumentos aquella frase durante años. Tan pronto hacía un partido inolvidable como se pasaba dos o tres semanas sin demostrar nada sobre un terreno de juego.

Amante de la noche y del desorden, dejó claro que el momento perfecto para salir de fiesta era ahora, "y no a los 65 años". Siempre hizo caso a sus impulsos y casi nunca se paró a pensar en las consecuencias de sus actos. Talentoso e irregular a partes iguales, nunca amó el fútbol, situación que le impidió convertirse en crack indiscutible. Podía haber ofrecido mucho más...

YESTE


Zurda de oro y un golpeo espectacular. Le faltaba velocidad y no rompía a los rivales en el uno contra uno. Sin embargo, Fran Yeste se ha mostrado siempre como un jugador diferente, capaz de enamorar a sus defensores y llenar de razones a sus detractores. Al igual que Guti, la irregularidad se convirtió en seña de identidad.

Se marchó de San Mamés por la puerta de atrás y acabó jugando a las órdenes de Diego Armando Maradona, al que recibió con ilusión para poco después decirle adiós con mucha decepción. Se coformó con lo mínimo y nunca le importó. ¿Dónde estaba su techo?

ADRIANO


Delantero potente, con una gran fuerza física y un disparo endiablado con la pierna izquierda. Se movía bien dentro y fuera del área, ofreciendo un rendimiento más que aceptable. Una de las grandes promesas del fútbol brasileño. Pese a todo, prefirió dejar el fútbol a un lado y centrarse en una vida muy poco profesional.

Le han pillado posando con un fusil, saliendo de discotecas rodeado de mujeres, bebiendo noche tras noche... Una infinidad de escándalos que acabaron convirtiéndolo en un juguete roto. Prometía tanto que su caída fue de las más duras que se recuerdan. ¿Qué hubiera pasado si el fútbol llega a ser su prioridad?

ROMARIO


Fue un grandísimo delantero, con unos recursos técnicos maravillosos y una capacidad goleadora impresionante. Su uno contra uno resultaba mágico, y nunca dejaba indiferente a nadie. A diferencia de otros juguetes rotos, podemos decir que Romario, pese a dejarse llevar, sí llegó a triunfar.

"Me dicen que si no hubiera salido de noche hubiera sido el mejor de la historia... Seguramente, pero no lo habría pasado tan bien", comentó durante una entrevista. Le bastaba con ser un crack y pasarlo bien lejos del fútbol. Convertirse en el mejor de la historia nunca fue importante para él. Una pena para los aficionados. ¿Podría haberse metido entre los cinco mejores de siempre?

RONALDINHO


Su historial duele especialmente a los amantes del fútbol. Alegre, descarado y mágico. Así era su fútbol. También su carácter. Le devolvió la sonrisa al FC Barcelona, con el que logró llegar a lo más alto a nivel colectivo e individual. Fue pisar la cima y querer bajarse de ella inmediatamente.

La noche se convirtió en su particular terreno de juego. Cambió los entrenamientos por el gimnasio y la brillantez en cada partido por una triste irregularidad. Fichó por el Milan en busca de una segunda juventud que nunca llegó. Finalmente regresó a Brasil, donde parece estar poniendo punto y final a su carrera.

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