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¿Partidos a las 23:00? ¿Barcelona y Real Madrid al mismo tiempo? Receta para el desastre de persistir con estas medidas en el largo plazo


 Luis Herrera
 Editorial | Liga BBVA
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"Si estos horarios los ha sacado la Liga, se tienen que marchar todos, desde el presidente hasta el último de la Liga”. Así explotó Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid tras conocerse el calendario de las tres primeras jornadas de la temporada.

Razón de sobra tiene para estar molesto. Al cuadro colchonero, que juega la Supercopa de Europa ante el Chelsea el viernes 31 de agosto, se le ha puesto en el último turno de la segunda fecha, el lunes 27 a las 22:00 horas ante el Athletic de Bilbao.

Para la disputa del primer título de la temporada, la Liga de Fútbol Profesional ha decidido dar a su representante apenas tres días y horas de recuperación. No sólo eso, el Athletic podría ser también afectado, pues es factible que dispute la vuelta del playoff de la Europa League el jueves 30.

Lo lógico habría sido, como es costumbre siempre que un equipo español tendrá actividad europea, procurarle el mayor descanso posible, en este caso programando el partido el domingo 26 (Athletic jugaría el jueves 23 la ida del playoff)  a las 19:00 o 21:00 horas.

Pero en la programación de las primeras tres jornadas es obvio que no prevaleció la lógica sino una mezcla de ineptitud y mala fe en medio del conflicto por los derechos de transmisión del fútbol español: no puede ser casualidad que las designaciones más controversiales afecten a los clubes que han cedido sus derechos a DTS, propietaria de Canal+.

Ya mencionamos el caso de Atlético y Athletic en la segunda jornada. En ese mismo fin de semana, Barcelona y Real Madrid jugarán a la misma hora, algo que prácticamente nunca sucede salvo que se trate de las jornadas finales, decisivas para la disputa del título. El Barça visita al Osasuna en El Sadar, mientras que el Madrid irá al Coliseum Alfonso Pérez contra el Getafe.

Tratándose de los dos gigantes que acaparan la atención de la afición española e internacional, cualquiera sabe que es mal negocio ponerlos a competir por el rating. ¿Pero qué tienen en común Rojillos y Azulones? Ambos forman parte del grupo que cedió sus derechos a DTS, en el cual también está el Zaragoza, al que le toca iniciar la temporada como local el lunes 20 a las 23:00, un horario que sin duda desalienta a los aficionados a ir al estadio.

Detrás de todo esto parece estar la mano de Jaume Roures, la cabeza de Mediapro, el grupo que controla la mayor parte de los derechos de la LFP  y, por lo visto, a la Liga misma. Y claro, los clubes y los aficionados terminan siendo los grandes perdedores de la lucha de poder que hay en las esferas directivas.

Tarde o temprano esto repercutirá negativamente en la propia Liga BBVA. Programar partidos a las 23:00 simplemente invita a los fans a buscarse otras distracciones a horarios más razonables y enterarse del resultado al día siguiente; mandar al Barcelona y el Real Madrid al mismo bloque reduce los ratings y por tanto los ingresos publicitarios.

Los horarios de las primeras fechas son simplemente una locura; de persistir en ella, la Liga atenta contra sí misma.

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