thumbnail Hola,

Ambos entrenadores son generadores de adscripción tan sólidos que son capaces de vivir por encima de los resultados y alterar realidades históricas de Madrid y Athletic

Pocas veces en la historia del fútbol español dos personajes tan antagónicos representaron a sendas corrientes de afiliación tan arraigadas entre aficionados de sus respectivos clubes. José Mourinho y Marcelo Bielsa vertebran unas filias que desembocan en el 'Mourinhismo' y el 'Bielsismo'. Resulta antropológicamente fascinante el partidismo que estos entrenadores generan entre los seguidores de sus equipos. Ambos técnicos son el epicentro de un fenómeno que les permite traspasar el yugo de los resultados.

No existen precedentes en el Real Madrid de un entrenador al que se le concedió tanto a cambio de tan poco. En los últimos veinte años, Jupp Heynckes y Vicente del Bosque fueron despedidos después de ganar la Copa de Europa, mientras que Fabio Capello salió del club tras alcanzar el título de Liga. Nada ha aplacado el avance imperial de Mourinho, que cada año ha aglutinado más competencias como trabajador del club, que le ha convertido en el presidente de facto de la institución.

A cambio de una obtención de poder jamás registrada por un entrenador en la historia del Madrid y contar con una inversión superlativa, Mourinho ha devuelto una Copa (la número 18) y una Liga (la 32). No sólo se exonera el debate sobre la hoja de servicio del portugués, sino que ciertos sectores del madridismo se vanaglorian de alcanzar las semifinales de la Champions League en un club que ha alzado nada menos que nueve veces el máximo cetro continental. Si alcanzar la antesala de la final de la Copa de Europa es un motivo para sacar pecho, como ha hecho el técnico, es que el Real Madrid en un punto dejó de ser el Real Madrid.

De un tiempo a esta parte, el equipo ha asumido el papel de renegado. Y su entrenador lo representa a la perfección. Auspiciado por Florentino Pérez. La estridencia de Mourinho y su carácter ciclotímico han sido abrazados por un grupúsculo del madridismo como un mástil reaccionario ante el idílico (irreal) de perfección que se ha vendido desde el Barcelona. La resistencia es el resorte del 'Mourinhismo'.


Marcelo Bielsa | El rosarino se ha convertido en la bandera del Athletic de Bilbao

Completamente diferente en las bases, pero de la misma manera sobredimensionado, es el 'Bielsismo'. Tuvo que salir el Athletic de Bilbao, una institución centenaria, a recordar que ni Marcelo Bielsa ni ningún entrenador está por encima del club tras la última extralimitación del rosarino a costa de las obras de Lezama.

Como Mourinho, Bielsa cuenta con su prensa mamadora. Una corriente de opinión que ha acunado el credo del entrenador hasta términos aberrantes. Si el 'Mourinhismo' se sustenta en el resultadísimo, el Bielsismo pretende arrinconar el pragmatismo. El discurso del ‘Loco’ habla del camino, de que lo importante no es la llegada, sino el recorrido. Hay peregrinos tan convencidos de este pensar, que han olvidado que todo en el fútbol carece de sentido sin resultados. Por muy bien que lo pretenda explicar Bielsa.

La realidad de la primera temporada del argentino al frente del Athletic arroja una Liga mediocre, una Copa del Rey donde el equipo eliminó a tres equipos de Segunda División 'B' y una Europa League en la que al conjunto se le vio tocar techo y empezar a languidecer desde la eliminatoria frente al Manchester United en octavos de final. Con Bielsa, el personaje supera en muchos cuerpos al entrenador de fútbol.

La temporada 2012-13 supondrá una nueva oportunidad para escrutar el trabajo de ambos entrenadores. Salvo debacle, y cumplidos en mayor o menor medida los objetivos, el 'Mourinhismo' y el 'Bielsismo' siempre sobredimensionará a ambos. Son generadores de opinión y adscripción tan sólidos que ofrecen a muchos aficionados de sus clubes razones para defenderlos por encima de la historia de las propias instituciones. Digno de estudio.

Artículos relacionados