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Ante el Lille, se vio una pobre versión del equipo español. Con Albelda y Tino en el doble pivote no hubo soluciones. No generó peligro y le espera un duro cruce de octavos

Miré dos veces el partido del Valencia en Francia. Las dos veces por televisión. Una confesión: ninguna de ellas fue en directo. El Barcelona-Benfica, aún con menos relevancia para los catalanes, tenía un aperitivo más interesante que el juego en casa del Lille: Leo Messi iba a por el récord de Gerd Müller. La triste historia del número 10 en el Camp Nou es conocida.

En realidad a poca gente le interesaba lo que podía ocurrir con un equipo ché ya clasificado, que enfrentaba al que, sabíamos, sería el último del Grupo. Para pasar como primero, el ahora ex equipo de Mauricio Pellegrino dependía de un pinchazo en Múnich del Bayern ante el BATE. Imposible. De allí lo aburrido que se tornó este último compromiso valencianista en tierras francesas.

Voro –técnico interino- probó un equipo sin el doble pivote que componían Gago y Banega, con lo que al Valencia le faltó ritmo. Sobre todo porque fue Albelda quien acompañó a otro argentino, Tino Costa, en la medular del equipo español. Así las cosas, el cuadro de Mestalla apenas si generó peligro. Por distintos motivos, el aficionado Ché sufrió casi lo mismo que el del Barcelona viendo a sus equipos.

Si de Gago se trata, es uno de los jugadores más infravalorados en España. Tal vez sea su paso por Real Madrid lo que le impide a muchos valorar sus aptitudes. Sin embargo, el ex del Boca Juniors ha demostrado, sin jugar desde el inicio, lo importante que es en el esquema del Valencia. Banega, por el contrario, no atraviesa su mejor momento y deberá mejorar si quiere ser tenido en cuenta por Valverde.

La visión de campo de Pintita resulta fundamental. El gol de Soldado que abrió el marcador ante la Real Sociedad el pasado sábado es la última muestra de ello. Gago vio lo que nadie y dio un pase perfecto para la llegada al vacío de Bernat, asistente del 9 en el 0-1 parcial. Luego la historia sería otra para un equipo que no encuentra respuestas y el final conocido de Pellegrino se precipitó.

Lo escrito: Valencia no generó juego. La clave del partido estuvo en una jugada aislada, en la que el penalti a Jonas –convertido por el propio brasileño- decidió el resultado a favor del que será equipo de Valverde. Esa pena máxima bastó para que el Valencia cerrara su segundo puesto en el Grupo. El Lille mejoró con la entrada de Marvin Martin y de Payet, consiguiendo hacerse con el control del cuero y encerrando a su rival en el área los últimos 15 minutos.

De no ser por Guaita, el mejor del partido y el que salvó el empate con tres grandes paradas en los últimos minutos de partido, el Valencia hubiera pagado su falta de ideas. Paris Saint-Germain, Borussia Dortmund, Juventus, Schalke y Manchester United son los posibles rivales del Valencia en los octavos de final de la Liga de Campeones. Ninguno sorprendería dejándolo eliminado.

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