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Salvo sorpresa, portugués y croata suplirán a los internacionales españoles, que forzaron la tarjeta que les impide jugar la vuelta de los cuartos de final de la Champions League

ANÁLISIS

Supone Estambul un oasis en el camino hacia la Décima para el Real Madrid. Una vuelta de cuartos de final en la que los blancos deben preocuparse por mantener la tensión y jugar con la renta de tres goles obtenida en el Santiago Bernabéu. Conscientes de la amplia ventaja, Sergio Ramos y Xabi Alonso forzaron sendas tarjetas amarillas que les impedirán participar en el duelo del próximo martes. Unas ausencias que no deberían alterar en exceso el planteamiento de José Mourinho en el, esta vez menos temible, Ali Sami Yen.

Indiscutible Ramos, irrumpió Raphaël Varane mediado el mes de enero y relegó a Pepe a una suplencia a la que el portugués no acostumbraba. Reacomodado incluso al centro del campo como alternativa en el Clásico de Liga, el internacional luso ha perdido peso en la zaga. Volverá el martes a ser de la partida y formará con el jovencísimo francés como pareja de baile. Así, mantendrá Mourinho una contundente dupla para frenar las acometidas del potente Drogba, a la espera de que la UEFA indulte a Yilmaz para la causa. Por los delanteros pasarán las escasas opciones del Galatasaray de poner en aprietos al Madrid.

Pepe, tenso por naturaleza y experto en lances continentales de altura, compensará la juventud e impagable calma de Varane, sobrio en el corte como ninguno a su edad. Tanto ha crecido el 'elegido' de Zidane en unos meses que Drogba, anulado por completo en la ida, reconoció que no se creía que tuviera sólo 19 años.

La segunda gran ausencia del equipo de Mourinho será Xabi Alonso, quizás el hombre más importante del plantel en la actualidad, por detrás de Cristiano Ronaldo. El tolosarra es el jugador que más balones recupera y uno de los que más metros recorren. Luka Modric se perfila como el sustituto natural del centrocampista vasco para formar en el doble pivote con Sami Khedira, que quedará postergado a una labor más de contención, dejando la creación al talentoso futbolista croata.

Modric, frío e inconstante, necesitará la pelota. Sin ella, se desvanece, pasa desapercibo. El balcánico tendrá que hacerse ver, aparecer, ejercer protagonismo, como ya hiciera en Old Trafford para marcar uno de los goles más importantes del curso para los blancos. El mimo del cuero y la asociación con Özil serán claves para que el Madrid trence en ataque. Ya superado el centro del campo, Ronaldo asumirá la responsabilidad del gol -encabeza la tabla de anotadores en la Champions, con nueve-, junto con un delantero referente, que bien pudiera ser Higuaín o el autor del segundo en la ida, Karim Benzema.

Será entre Europa y Asia, junto al Bósforo, donde el Real Madrid coja carrerilla para plantarse en semifinales de la mejor competición de clubes del mundo. Será sin Ramos y Alonso. Será con Pepe y Modric. Será con la Décima más presente que nunca.

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