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El arranque de la temporada ha mostrado la cara y la cruz del fútbol con las dos estrellas mundiales

 Kilian Caballero
 Editorial | Liga BBVA
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Leo Messi es el mejor futbolista del mundo. Le pese a quien le pese, tal afirmación es cierta, almenos a día de hoy.

La temporada 2012/2013 no ha podido empezar de forma más diferente para Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Cara y cruz en la Liga, aunque irónicamente es el portugués el único que de momento tiene un título, al derrocar precisamente a Messi en la Supercopa de España, donde ambos marcaron dos goles.

La temporada de Cristiano arrancó bien, con la conquista de la Supercopa y siendo de los mejores frente al Valencia. Sin embargo, algó ha cambiado en el portugués, algo que fuentes cercanas al club dicen que viene arrastrando desde el verano. Aunque su confirmación pública llegó tras el partido del Granada, convirtiéndose en una bomba informativa que acaparó todo el parón liguero: "Estoy triste. La gente del club ya sabe por qué".

Por muy profesional que sea el luso, si sus palabras reflejan la realidad, es normal que su estado afecte al juego, que se desquicie antes, que tire la toalla antes. Cristiano no ha aparecido todavía para tirar del carro, no ha ejercido de como líder que debe ser, todavía más cuando el equipo no funciona.

Messi es la cara opuesta de la moneda. A pesar de que el Barcelona de Tito Vilanova no asfixia ni apabulla como lo hiciera el de Pep Guardiola, la efectividad ha crecido y este equipo llega con más facilidad y solvencia al área. Y buena parte de culpa la tiene el argentino. Ante el Getafe, sin hacer un gran partido, Messi revolucionó el partido. Marcó dos goles en unos minutos y contagió al equipo, que movió con mucha más velocidad y fluidez tras su ingreso en el campo. Y es que el hambre de Leo se contagia y su hambre no tiene límites. El club lo sabe, y el sistema azulgrana tiene su eje en él, uno de los motivos de la posible 'tristeza' de Ronaldo, que no se ve tan respaldado como el argentino en Barcelona.

Cariño aparte, Messi ha empezado la temporada de la misma forma que la acabó. Sus goles en Liga se cuentan por dobletes. Lleva ya 6, 2 ante la Real Sociedad, 2 ante Osasuna y 2 ayer ante el Getafe. Además, logró otros dos en la Supercopa, si bien entonces de nada sirvieron. Como ya hemos dicho, no estamos asistiendo a clases magistrales de fútbol como nos tiene acostumbrado, pero su resolución es la misma y parece ser que la famosa 'pegada blanca' se ha teñido este año de blaugrana. En un equipo 'sin delanteros', Messi es el estilete perfecto, un líder silencioso, la punta del iceberg.


En defensa de Cristiano Ronaldo, cabe decir que el equipo poco ha ayudado. Todos sabemos, aunque algunos intenten negarlo, que tanto Barcelona como Real Madrid centran su juego en Messi y Ronaldo, con más o menos éxito y/o frecuencia. El Barcelona está sabiendo volcar su ataque en el argentino. Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Cesc Fàbregas y sobretodo Pedro Rodríguez están encontrando en Messi el socio perfecto, tanto para ellos como para el equipo.

En el Real Madrid eso no pasa. Cristiano está sólo. Mesut Ozil todavía no ha dado muestras de su calidad, quizás presionado por la llegada de Luka Modric, quien todavía es normal que no se asocie con facilidad por su escasa participación y convivencia dentro del campo. Ángel Di María o Karim Benzema, otros de los socios favoritos del luso, no están rindiendo tampoco al nivel. El francés supera ya los 900 minutos desde su último gol oficial y al 'Fideo' lo vimos ante el Sevilla en una versión intermitente y desquiciada de lo mucho que puede ofrecer.

Sea como fuere, ambos cracks no tienen tiempo para pensar. La Champions está a la vuelta de la esquina, para volver a dejar paso a la Liga y ambos tendrán millones de ojos puestos encima. Es lo bueno y lo malo de ser un crack. Veremos cómo siguen los caminos de ambos próximamente, con todas las miradas puestas en el 7 de octubre, 'un domingo de Clásico'.

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