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La selección japonesa fue muy superior a un equipo de Milla que no dio pie con bola. ¿Qué necesita cambiar La Rojita?

 Iago Lago
 Análisis | Londres 2012
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La selección española sufrió una derrota insólita frente a Japón en la presentación de la Rojita en estos Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Lo que resultó más llamativo del encuentro es que los dirigidos por Luis Milla no sólo perdieron, sino que fueron muy inferiores a un rival que bien pudo haber marcado 2 ó 3 goles más, ya que atacó hasta el último minuto a una selección que no dio pie con bola y apenas importunó la portería rival.

Estos son las seis enseñanzas más importantes para la selección española en este partido y las cuales Milla y sus hombres deben recordar para no marcharse de los Juegos Olímpicos por la puerta de atrás.

Corregir los errores a balón parado


En realidad, bien podría ser que todo se deba a falta de concentración, pero lo cierto es que la selección española no puede permitir que un equipo con jugadores de corta estatura como Japón le anote un gol en una jugada a balón parado.

La selección nipona no es especialmente eficaz en los córners, por lo que claramente se trata de un error propio y no de un acierto del rival. Montoya, fuera de lugar en esa acción, es uno de los señalados, aunque todos tienen parte de culpa.


Mejorar los fallos en defensa


España no sólo se equivocó en el gol, sino en incontables acciones defensivas que pudieron otorgar a Japón una victoria mucho más abultada, merecida, además.

Pases imprecisos e innumerables dudas con el balón en los pies, así como errores en la marca y carreras demasiado lentas como la que terminó provocando la expulsión de Iñigo Martínez, en un error de la defensa y de todas las líneas del campo, que no supieron hacer su trabajo sin la pelota en los piés.


Ante todo, tranquilidad


Los jugadores españoles estuvieron demasiado nerviosos, sobre todo tras encajar el primer gol, y parecía que se quería marcar el segundo gol antes que el primero.

Pases precipitados y jugadas desaprovechadas por salir como pollo sin cabeza y perder los papeles una vez el camino se puso cuesta arriba. Una selección ganadora debe mantener la calma.


Exceso de confianza


A pesar de los nervios posteriores, dio la sensación de que se saltó al terreno de juego demasiado confiados y con una sensación de que no se pasaría por demasiados problemas.

Esta falsa confianza provocó los problemas y los nervios y falta de reacción posteriores. España debe jugar en este torneo cada partido como si fuese una final y respetando al máximo a todos los rivales. Ha quedado demostrado.


Esclavos de un estilo


La Rojita no debe traicionar el estilo de juego de su hermana mayor, el toque y la posesión, aunque tampoco debe sentirse esclava de él.

Si el toque se atraganta y los pases no salen, España no debe volverse loca y sí necesitaría buscar otras alternativas como, por ejemplo, un estilo más basado en las bandas y la velocidad. Los de Milla se atoraron en un tiki-taka obligado que nunca terminó de salir y que, de hecho, será complicado llevarlo a cabo sin la figura de Thiago Alcántara en el centro del campo.


Importantes bajas


Esta selección española sub-23 ha notado demasiado las bajas de jugadores importantes como Thiago Alcántara e Iker Muniain, dos hombres distintos que cambian totalmente el juego del equipo.

Así todo, la Rojita tiene todas las papeletas para ser una de las mejores selecciones del torneo, aunque deben demostrarlo porque, hasta el momento, no ha sido así.

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