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El fichaje del croata por el club blanco parece inminente. No obstante, nuestro experto en fútbol internacional, José David López, considera que el esfuerzo no merece la pena

OPINIÓN

El Real Madrid parece más que decidido a su primera gran inversión en este mercado veraniego de fichajes. El objetivo es un Luka Modric que no considero que debiera ser prioritario para el club blanco. Aquí van las razones que me llevan a defender esta postura:

Primero porque el hombre que podría perder su puesto para la entrada de Modric es un Sami Khedira que viene de la mejor campaña de su vida y de ganarse los elogios del mundo entero con su poderío físico y llegador en Alemania. El germano tiene más fuerza, agresividad, ambición y energía, siendo además casi intocable para su entrenador.

Si por el contrario la teoría es conservar a Modric como alternativa para rotar en esa medular, su papel ya está ocupado por Nuri Sahin. El turco es una de las grandes incógnitas del año por sus problemas físicos, pero tiene calidad contrastada, capacidad para llevar el guión de un equipo asociativo y toda la juventud necesaria para madurar lo que ya nos mostró en el Borussia Dortmund.

Desde luego, tampoco tiene el impacto y los recursos ya cautivadores en el Bernabéu que maneja Mesut Ozil si su futuro fuera actuar de enganche. E incluso, si llevamos las comparativas al límite y la intención fuera colocarle como escudero-volante, sería incomprensible que interrumpiera el trabajo y progresión de Granero.

Pero más allá de encuestas, alternativas de mercado y una lista de la compra que parece más innecesaria que nunca en el Real Madrid 2013 (pese a que parezca mentira a los directivos que se pueda completar un verano sin gastar dinero inapropiado), la apuesta por Luka Modric es tremendamente fría y dañina desde numerosos aspectos. El croata tiene calidad técnica, capacidad asociativa, talento para el último pase y claridad de ideas, pero jamás ha demostrado ninguna de estas cualidades diferenciales en un contexto de primerísimo nivel donde de su aportación dependiera el futuro de su equipo.

La falta de referentes de su rol, pues no abundan en el panorama actual jugadores en los que delegar responsabilidades creativas y clarividentes, siempre situó al balcánico en la élite de los mejores clubes del mundo aunque las excesivas pretensiones de sus dueños, evitaron que alguno de ellos arriesgara en exceso.

Frío, cándido, timorato y hasta carente de voracidad, Modric no superaría a ninguna de las opciones que ya existen en el banquillo del Real Madrid (Xabi Alonso en creación, Khedira como acompañante ideal, Ozil como enganche o volante fuera de su mejor zona de influencia) y obligaría a un desembolso mayúsculo (en torno a los 35-40 millones de euros) que no se reivindicaría en el césped ni se rembolsaría a posteriori en una futura venta. La candidez no debe vestirse de blanco y menos, a precio de oro.

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