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Alemania: La maldición volvió a entrar en escena

La selección germana sigue sin saber lo que es ganar a Italia en un gran torneo y ayer no varió la historia

La historia de los grandes eventos futbolísticos dice que Alemania nunca ha ganado a Italia en un gran torneo. Y ayer no cambió la historia pues los 'azzurri', una vez más, volvieron a pasarle la mano por la cara a los ricos vecinos europeos. Gran parte de culpa de que la maldición germana siga viva la tuvo ayer el mal juego desplegado por parte de los chicos de Joaquim Löw.

Una gran Italia bailó en todo momento a una Alemania que no estuvo a la altura de unas semifinales de un campeonato europeo de selecciones. Ni sus grandes jugadores dejaron huella, ni el equipo en general trabajó bien. El equipo de Joachim Löw lo intentó en todo momento pero sin la dosis de fortuna que sí se aglomeró en la cabeza y en la bota del delantero 'citizen', Mario Balotelli, auténtico protagonista dentro de una maravillosa Italia que le discutió el balón a los germanos hasta que el físico se lo permitió.

Después de haber disfrutado de hasta tres jornadas más de descanso respecto a Italia, el equipo de Joachim Löw saltó al terreno de juego imponiendo su criterio, acogotando a los transalpinos en su área. Un córner que no acertó a rematar Hummels, una jugada 'maradoniana' de Sami Khedira que a duras penas acertó a resolver Buffon y un disparo de Toni Kroos fueron los avisos que ofrecieron los teutones, ajustando su puntería, en busca de poder hacer diana.

Con la desventaja de dos goles y con la sensación de una cierta infertilidad en su ataque, el técnico alemán ideó una pequeña revolución en su delantera, con la inclusión de Klose y Reus y la sorprendente sustitución de su mejor artillero, Mario Gomez.

Alemania mejoró y volvió a encerrar al equipo de Cesare Prandelli en las inmediaciones del área defendido por Buffon. Sin embargo, la mejor ocasión llegó a balón parado, cuando Reus estampó la pelota contra el travesaño, después de que el portero juventino la tocara levemente.

Un gol de penalti de Mesut Özil recortó distancias al final del encuentro y puso el 2-1 final en el marcador de la segunda semifinal de esta Euro 2012.

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