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Un encuentro amateur fue el ensayo perfecto para un ingenioso método de un guardameta para evitar que le sorprendieran al momento de rematar un córner, el transporte: una moto

La vida, como el fútbol, está llena de hazañas increíbles, a veces resultan a nuestro favor, a veces no, así es esto. Recordando el incidente del portero del Atlético, Sergio Asenjo, frente al Rubin Kazan que terminó por ser sentencia condenatoria para los colchoneros, traemos el ejemplo perfecto de lo que pudo haber hecho el arquero español para regresar a su portería.

Sucedió en un estadio amateur, esas en donde los genios aparecen con destellos de brillantez como el de este portero, quien precavido, tenía bien cubierta sus vías de regreso a la portería después de que subiese a rematar al área rival un saque de esquina.

La artimaña, tan simple como ingeniosa: un compañero esperando, pasando desapercibido por un costado del campo, ¡en una moto!, así pues, el momento del remate llegó y el balón seguía en juego, lo que pocos se imaginaron es que el chico de la moto estaba ahí para darle un empujón al arquero hasta su arco. Las risas no se hicieron esperar y mucho menos los reclamos del rival; pero el ingenio del jugador bien lo puede llevar a cosas grandes, si tan solo Platini permitiera la tecnología para movilizar jugadores, el sueño seguirá siendo eso, un sueño.

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