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Las hienas del Real Madrid

La guerra de medios entre Madrid y Barcelona continúa, y la escalada de mal gusto también

A estas alturas, casi todos ustedes deben haber visto el famoso vídeo de TV3 que compara determinados jugadores del Real Madrid con hienas, una decisión editorial tan infeliz que el editor del canal ya se ha disculpado en público. Lo peor de todo no es el pésimo gusto de la emisora catalana escogiendo animales.

Lo realmente negativo es que a muchos no nos ha sorprendido nada el tenor del vídeo, dado el contexto actual de guerra de medios deportivos entre las dos mayores ciudades españolas. La triste realidad es que, con tal de generar audiencia y exacerbar los más bajos instintos de los partidarios de cada club, hemos llegado un punto en el que vale casi todo en el puente aéreo.

Solían existir unos límites sobreentendidos acerca de lo que es noticia y lo que no, lo que está dentro de los estándares del buen gusto para criticar al rival y lo que lo sobrepasa. Olvídense de ellos. Si un periodista escribe para un periódico de Madrid, se espera que lo haga como un forofo del Real Madrid y de Cristiano Ronaldo. Si lo hace para un medio de Barcelona, tendrá que opinar como si su hijo fuese el próximo Lionel Messi o jugase en un filial del Barça, como el famoso sketch de los ya desaparecidos Martes y 13.

Pena me dan mis colegas barcelonistas que escriben para Marca o As – créanme, los hay, aunque queden pocos – o los escasísimos madridistas que trabajan para medios catalanes. Viven en un ‘apartheid’ deportivo que raras ocasiones les permite opinar con tranquilidad. Vean las portadas deportivas de los periódicos si tienen dudas. Parecen escritas por y para un ultra sur y / o un boixo. Y hablando de ultras y boixos, el ejemplo más palmario de esta guerra de medios o, mejor dicho, de hinchadas está en la moda de los reporteros-fans.

Algunos programas deportivos de televisión o radio invitan a periodistas que, olvidada la objetividad teóricamente exigida por el oficio, aparecen como ‘representantes’ (enfatizo las comillas) de cada equipo. Su misión consiste en mostrar la cara más estereotipada y forofa de los aficionados de Real Madrid y Barcelona. Este ‘representante’ (insisto en las comillas) es completamente incapaz de emitir una opinión ponderada, comedida o equilibrada. Su papel solo existe en el exceso constante, la exageración, la astracanada, ebrio de gloria en su figurado uniforme merengue o blaugrana.

Estos bufones, que inicialmente eran un entretenimiento inocente y bromista, se han convertido, tristemente, en portavoces oficiosos de sus equipos, aunque todos sepamos que es casi imposible encontrar aficionados tan exagerados como ellos en las hinchadas de Barcelona y Real Madrid, a no ser entre los más extremistas. Esa tendencia demuestra lo bajo que hemos llegado: el bufón se ha convertido en portavoz oficial del equipo, en representante fiel de madridistas o barcelonistas.

De esta forma, el forofo de nuestro propio equipo, aquél que nos daba vergüenza cuando le veíamos despotricar en el campo con unas cuantas cervezas en el cuerpo, es ahora la representación más cualificada de nuestra opinión. ¿Será eso lo que vende periódicos? No lo sé, pero en cualquier caso parece un mundo triste, éste de hienas y bufones.

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