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La Real Sociedad dio algunas claves para vencer a los azulgrana… además la suerte, claro

Los partidos que el Barcelona ha perdido esta temporada se cuentan con los dedos de una mano. Si ampliamos el período de tiempo un par de años más, incluyendo la época en la que Pep Guardiola era responsable del banquillo azulgrana, el número de derrotas del Barcelona no aumenta mucho, pero ya tenemos una muestra suficiente para identificar una serie de elementos comunes en las derrotas del equipo catalán.

El sábado, la Real Sociedad mostró que había hecho los deberes y supo usar varios de estos elementos para vencer al líder del campeonato. Los entrenadores contrarios habrán tomado nota sin duda. Vamos a revisarlos uno por uno:

1) No perder la pelota cerca de la propia portería. El Barcelona gana muchísimos partidos no necesariamente por su buena salida de bola o por mantener la posesión, sino por la presión adelantada que genera recuperaciones muy cerca de la portería contraria, y que rápidamente se convierten en ocasiones de gol. Por esto, algunos oponentes del Barça como el Chelsea y el Real Madrid han preferido con frecuencia dar pelotazos a sacar el balón jugado, para evitar una pérdida de balón cerca de su propia área.

No es una estrategia muy constructiva, pero hace que el Barcelona empiece las jugadas en su mitad del campo y, a la larga, cansa a los azulgranas, que tienen que desplazar la bola 70 u 80 metros en cada ataque en lugar de comenzarlos en campo contrario. En este caso, la Real no dio buen ejemplo al principio del partido: recuerden el mal saque con el pie de Bravo, un error flagrante que el Barcelona castigó con un gol de forma casi inmediata. Después enderezó el rumbo.

2) Mucho contacto en el centro del campo. Como también le pasa a la selección española, el Barcelona sufre contra equipos físicamente duros que no dejan trabajar a sus centrocampistas con comodidad. El juego de contacto no es el preferido de los catalanes, que cuentan con jugadores de increíble categoría con la pelota, pero menos preparados para el choque. Desde el inicio del partido, Illaramendi y Markel Bergara se distinguieron por no dar tregua a Cesc, Iniesta y Xavi, y además tuvieron ayudas esporádicas de Griezmann y Xabi Prieto,  que molestaron mucho, hicieron faltas y robaron pelotas, todo ello clave para romper el ritmo azulgrana. El desgaste que esto genera crea imprecisiones en el pase del Barcelona y cansancio acelerado, importantísimo para mantener un mínimo control del juego conforme el partido avanza y afrontar los minutos finales con garantías. La Real hizo esto con maestría.

3) Gestionar bien las transiciones en ataque. Tal vez porque tiene la pelota casi siempre, el Barcelona sufre mucho sin ella, y más aún cuando el otro equipo sabe moverla de lado a lado. Los cambios de juego bien hechos – una inversión rápida después de llevar el balón hasta una banda habiendo hecho bascular la defensa – abren espacios en la zaga azulgrana, especialmente si es Daniel Alves el lateral que tiene que recuperar la posición. El sábado, la Real Sociedad trabajó espectacularmente este tipo de movimiento cuando tuvo la pelota, destacando Illaramendi, Castro y más tarde Rubén Pardo, que mostraron un excelente sentido del juego para aprovechar los espacios. También vimos aplicar esta solución al Real Madrid de Mourinho en los últimos encuentros contra el Barcelona, con Xabi Alonso como articulador.

4) Esperar una ayudita desde el banquillo: sabemos que Tito Vilanova gestiona con muchísimo cuidado las cargas de trabajo de sus jugadores, y por ello la política de rotaciones vigente en Can Barça. El técnico reaccionó inmediatamente a la expulsión de Piqué introduciendo a Mascherano, pero se olvidó de mover más el banquillo hasta que Adriano sustituyó a Pedro, ya media hora después. En un partido físico que exigió mucho de sus futbolistas, ¿no habría tenido sentido confiar en Thiago o Alexis para dar un poco de aliento al equipo en los treinta minutos finales? En la era Guardiola, algunas alineaciones en partidos clave fueron cuestionables. Veremos si la falta de reacción es o no el talón de Aquiles de Vilanova.

5) Suerte, suerte, suerte: en la primera media hora del partido del sábado, el Barcelona marcó dos veces, pero podría haberlo hecho cinco. Faltó tino en la definición (una constante en los meses de enero de este Barça) y también un poco de suerte, como en los dos tiros al palo. Asimismo, el hecho de que Xavi y Messi no hayan presentado su mejor versión ayudó a la Real. El arreón de Iniesta en la última media hora para intentar ganar un partido que estaba muy cuesta arriba no tuvo el apoyo habitual del resto de la línea de ataque, y eso no ocurre muy a menudo.

El Barcelona actual casi siempre se pone en situación de ganar los partidos. Muy rara es la vez en la que los catalanes son completamente dominados y pierden de forma irrevocable. Si miramos hacia atrás, en la mayoría de las derrotas azulgranas recordamos momentos que podrían haber cambiado el signo del partido a favor del Barça, ya sean penaltis fallados, paradas increíbles del portero contrario o postes que no se convierten en gol por los pelos. Por eso siempre hace falta un poco de suerte para derrotar al Barcelona, suerte para que los tres o cuatro momentos claves del partido caigan del lado del oponente.

Resumiendo, el control de las pérdidas de balón, un juego físico potente y la casi perfección táctica son básicos para vencer al Barça actual, pero aún así, tanto al Málaga en la Copa del Rey este jueves como al Milán en los cuartos de final de la Champions League les hará falta un poco de estrella.

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