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El Atlético de Madrid de Diego Simeone sorprende a propios y extraños con un comienzo de temporada inmaculado. ¿Cuál es su techo? Solo Radamel Falcao lo sabe

No hace falta que dedique mucho tiempo para glosar el inicio de temporada repleto de records que protagoniza el Atleti. Los registros de partidos consecutivos ganados en Europa e invictos en España, los mejores de su historia, los firmaría satisfecho cualquier equipo grande. Son más impresionantes todavía para uno que ha tenido que reinventarse temporada tras temporada en los últimos años, dejando ir tanto a grandes estrellas – Diego Forlán, Sergio Agüero – como a jugadores importantes – Diego Ribas – y haciendo milagros para que algún crack, como Radamel Falcao, se quede en el equipo.

Y el Atleti tiene un record más a tiro: la próxima jornada, en Valencia, puede superar el mejor inicio de temporada de su historia, el del año del doblete que Simeone conquistó como jugador. Serían nueve victorias y un solo empate para un total de 28 puntos sobre 30 posibles, números de campeón de Liga.
Pero, ¿hasta cuándo puede llegar el Atleti? El partido de este fin de semana en Mestalla contra un Valencia herido será una buena prueba de fuego, pero el reto de verdad vendrá dentro de un mes. En las cuatro semanas entre el 24 de noviembre y el 16 de diciembre, el Atlético jugará contra el Sevilla y el Depor en casa, y visitará el Camp Nou y el Santiago Bernabéu. Entonces veremos realmente si el equipo de Simeone está al nivel de los grandes, o si este impresionante arranque de campaña ha sido un vuelo de gallina.

Pero Diciembre también será un mes crítico para el Atleti por motivos no estrictamente deportivos. Tanto Miguel Ángel Gil como el Presidente Cerezo han repetido de todas las formas posibles e imaginables que el club aliviaría enormemente su situación financiera si un competidor viniese con la cláusula de rescisión de la gran estrella Falcao y se lo llevasen. El aumento de sueldo del colombiano previsto para el año próximo está casi fuera de las posibilidades del club rojiblanco, y dado que el inefable dúo de dirigentes atléticos ha conseguido sustituir a sus grandes estrellas en temporadas anteriores, parecen inclinados a
tomar el dinero y correr antes que esperar para ver si consiguen viabilizar que el Tigre se quede.

Y aquí viene el jarro de agua fría de realidad que nos impone La Liga española de la forma en que ella está hoy. Lo que el Atleti está consiguiendo en estos dos primeros meses de temporada desafía todas las reglas de la lógica. Jugando tres competiciones – la Copa ya está aquí – con efectivos limitados, los rojiblancos ganan con una consistencia increíble, incluso con sorprendente ayuda del banquillo, que al principio de temporada parecía corto, pero que ha ido valorizándose con el paso de las jornadas. Aún así, la clave para el éxito rojiblanco continúa llamándose Radamel Falcao.

El Atleti ha incorporado de forma extraordinaria la filosofía defensiva de Simeone, y sin el tigre colombiano también sería un equipo muy difícil de vencer. Pero la organización defensiva, por buena que sea, no lleva a un equipo a la cantidad de partidos ganados que acumula el Atlético este año. Ni siquiera los diez goles
de Falcao en el campeonato son los principales responsables – como punto de comparación, Cristiano lleva 11, el Madrid ha encajado menos goles y está a ocho puntos del Atleti. La enorme diferencia que el colombiano ha aportado, con el apoyo y la visión de su técnico, está en cómo ha hecho mejores a sus compañeros con sus movimientos en el campo.

Este efecto se percibe mejor en el estadio que por la televisión, y es el responsable de que Raúl García esté repitiendo su buena temporada anterior con Osasuna en el Calderón, donde le había costado triunfar; de que Arda Turan, Adrián y Diego Costa disfruten de espacio en el ataque atlético, o de que Koke se
atreva con incorporaciones al ataque, rompiendo su timidez inicial.



La movilidad de Falcao siempre fue destacada. Capaz de tirar diagonales durante 90 minutos – o si no que se lo pregunten al Villarreal cuando los amarillos se enfrentaron al Porto en la Europa League en abril de 2011, y perdieron 5-1 con cuatro tantos del colombiano, todos en la segunda parte – los defensas terminan exhaustos cuando les toca acompañarle. Pero el beneficio real aparece para el resto del equipo, en especial para los centrocampistas con llegada. Ahora que Falcao se ha ganado el respeto y hasta el miedo de los zagueros contrarios, cada desmarque suyo desmonta las defensas de los adversarios y abre amplios espacios para quien llega desde atrás, como hacían en épocas anteriores grandes cracks del desmarque como Hugo Sánchez o Iván Zamorano, que hicieron que centrocampistas ofensivos como Rafael Martín Vazquez o José Emilio Amavisca alcanzasen cifras goleadoras que nunca conseguirían repetir después.

Para el club del Manzanares, perder al colombiano en Diciembre no solo representaría renunciar a sus goles, sino también dificultar mucho el trabajo del resto del equipo. Por eso, el Atleti tiene que hacer lo imposible para que esa figura carismática, que mostró su tremendo potencial como ídolo de masas en ‘Punto Pelota’ con una participación emocionante, se quede en el Calderón, por lo menos hasta el final de la temporada. Si no, la cuesta de Enero puede ser mortal para el bien montado Atleti del Cholo Simeone.

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