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Tito Vilanova y su cuesta arriba en el FC Barcelona

Ha empezado muy bien su andadura como heredero de Pep, pero su error al planificar la zaga esta temporada puede costarle caro

A pesar de que por ahora los resultados son casi inmejorables, el comienzo de temporada del Barcelona mezcla luces ya conocidas con algunas sombras nuevas bastante preocupantes. El punto más evidente está en la falta de equilibrio entre ataque y defensa: aunque el Barça lidera La Liga en goles marcados, con 24, está empatado con el colista, Osasuna, en goles recibidos (11). Si sumamos todas las competiciones oficiales, ha encajado 17 goles en 12 partidos, números impropios del equipo catalán e impensables en la era Guardiola.

Los problemas en la zaga azulgrana son por todos conocidos. Una racha de lesiones ha dejado a Carles Puyol, Gerard Piqué y Daniel Alves fuera del equipo. A esto se ha unido un error de planificación del equipo técnico, que no cubrió la posición de central como parecía razonable haber hecho después de que, la temporada pasada, ya se usase a Javier Mascherano y Sergio Busquets como zagueros improvisados por lesiones de los titulares.

Además, y a pesar del discurso pro-cantera de Vilanova – el lunes dijo en rueda de prensa que algún día alineará 11 canteranos –, está claro que cuando el equipo necesita un central, no se considera a los chavales del filial como opción. La cesión de Andreu Fontas al Mallorca en mitad de la crisis de centrales es un ejemplo elocuente de que La Masía no ha conseguido lanzar jugadores de calidad en esta posición desde que Pep llegó al equipo, y de que los disponibles, como Marc Bartra, no transmiten la seguridad suficiente para salir como titulares ni siquiera en los partidos menos comprometidos del campeonato.

Obligado por las circunstancias, Vilanova está prorrogando la dinámica ‘pan para hoy, hambre para mañana’ que ha llevado al Barcelona a esta situación. La temporada pasada, el Jefecito Mascherano, rápido y bien colocado, cubrió en varias ocasiones las ausencias barcelonistas en el centro de la zaga. Busquets, un poco más lento pero mejor por alto, también puso de su parte, hasta el punto de que el propio Del Bosque ha terminado alineándole alguna vez como central para asegurar la salida de balón en la selección. Creer que esas soluciones de urgencia funcionarían también esta temporada llevó al Barcelona a fichar a Song, recambio de Busquets, y a Jordi Alba, lateral izquierdo, sin preocuparse mucho por el centro de la defensa. Ahí estuvo el error.

Las lesiones y sanciones se han acumulado esta temporada, y así el Barça ha tenido que añadir un multiusos más a la lista este año, el lateral izquierdo brasileiro Adriano, que se ha multiplicado como central o lateral derecho, en una muestra de polivalencia impresionante que por ahora ha ayudado al Barcelona a mantenerse invicto en La Liga.

Sin embargo, en cada una de estas situaciones en las que se improvisan centrales, el Barcelona arriesga mucho más de lo que parece. El truco del lateral reconvertido a central, como Adriano, era una de las debilidades de Cruyff, por su rapidez contra los delanteros centro tradicionales. Pero hablamos de una época diferente, con atacantes fijos y más lentos, y en un equipo que nunca fue ejemplo de solidez defensiva.

Hoy por hoy, la apuesta puede salir cara, como también sigue siendo arriesgado jugar con un mediocentro defensivo, como ya quedó claro en los casos de Busquets y Song. Esto representa un peligro grande desde el punto de vista de posición en el campo, sincronización con el resto de la línea de cuatro y, especialmente, de rapidez. Si esto se hace evidente – dicho sea con todos los respetos – en un partido de liga contra el Deportivo o de Champions League contra el Spartak de Moscú, imaginemos lo que puede pasar en momentos más comprometidos de la temporada, con equipos y atacantes mucho más hechos enfrente.

Este comienzo de temporada titubeante en defensa sorprende todavía más porque el Barcelona de Tito parece un poco más conservador que el de Pep – se acabó la frivolidad de los tres defensas, y la línea de cuatro está un poco más cerca de Valdés.

Eso sí, ha heredado el vicio de la improvisación en el centro de la zaga. Y este vicio puede costarle caro a largo plazo. Primero, porque con 34 años, Carles Puyol ya no es un chaval y dado su histórico no es difícil que sufra alguna otra lesión hasta el final de temporada. Segundo, porque las sanciones por amonestaciones son una realidad con la que no se puede uno pelear, y más aún con lo impredecibles que están los árbitros esta temporada. Tercero, porque las dudas en la zaga siempre afectan al portero, y por eso estamos viendo uno de los peores arranques de temporada de Víctor Valdés desde que es portero titular del Barcelona. Y cuarto, porque aunque nos haga dudar muchas veces, Leo Messi no es sobrehumano y no va a conseguir rescatar al equipo cada vez que un error atrás les complica un partido.

El Barça debe fichar en Diciembre si no quiere tener problemas al final de temporada. Seguir con lo que tiene pondría muy cuesta arriba el debut de un técnico que ha demostrado personalidad y conocimiento en poco tiempo, pero que tendrá que ser firme en su petición de refuerzos para la zaga.

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