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Sin despistes hasta Maracanã

Sin despistes hasta Maracanã

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La selección comienza su andadura para el Mundial de 2014 con algunas cuestiones pendientes. Nuestro columnista Eduardo Álvarez nos da su opinión

OPINIÓN

Antes de la fase de clasificación para el Mundial de 2006 en Alemania, la FIFA acabó con una muy lógica regla que databa de la primera Copa del Mundo en 1938, y decidió que a partir de entonces, el vigente campeón tendría que competir en su respectiva región geográfica para clasificarse para la edición siguiente. De esta forma, Brasil primero e Italia después disputaron la fase de clasificación para los mundiales de 2006 y 2010 a pesar de ser los campeones en ejercicio. Ahora es el turno de España, aunque a muchos de
nosotros, incluyendo a Iker Casillas – ‘Sería extraño no ver al campeón defendiendo el título’ – nos parezca un poco raro tener que correr este riesgo.

Mirando el asunto por el lado positivo, no hay mal que por bien no venga. Georgia, Bielorrusia, Finlandia y Francia parecen formar un grupo razonablemente asequible, en el que sólo los franceses son rivales de entidad. Además, los encuentros de clasificación cumplen una misión fundamental para cualquier selección nacional: mantener la tensión competitiva y la complicidad entre los jugadores, ambos elementos clave para llegar al torneo más importante del mundo en buenas condiciones. Vean si no las dificultades que
tendrá el anfitrión, Brasil, para estructurar un equipo con posibilidades de triunfo a base de ‘bolos’ contra equipos que no se juegan nada, lo que crea una frustrante e incómoda sensación de inseguridad que ya han empezado a sufrir los partidarios de la ‘verde-amarela’.

En el caso español, la necesidad de ajustes es mucho menor. Al fin y al cabo, este equipo lo ha ganado prácticamente todo desde 2008 y ha mostrado una impresionante capacidad de evolucionar y añadir jugadores y variaciones tácticas manteniendo una racha de triunfos sin precedentes. Por ejemplo, en la Eurocopa de 2008, Luis Aragonés jugaba con dos puntas claros (David Villa y Fernando Torres), mientras que en la de 2012 se dio el lujo de jugar sin delanteros natos durante muchos minutos. De la misma forma, nuevas caras como Jordi Alba o la nueva ubicación de Sergio Ramos sustituyendo a Carles Puyol
en el centro de la zaga funcionaron a la perfección.



Pero eso no quiere decir que todo sea perfecto en el equipo del Marqués de Del Bosque. El principal motivo de preocupación radica en el implacable paso del tiempo: 2014 puede ser la última oportunidad de ganar un Mundial para gran parte de esta generación de oro. De hecho, para que algunos de estos jugadores lleguen en forma a Brasil habrá que dosificarlos con cuenta gotas. La columna vertebral de este equipo desde 2008 tendrá más de 30 años en el Mundial de Brasil: Iker Casillas (33), Carles Puyol (36), Xavi Hernández (34) y David Villa (32), mientras que el físicamente frágil Andrés Iniesta cumplirá 30 en 2014.

Podemos estar tranquilos en el caso de Iker, que aguantará sin problemas, y en el de Puyol, que ya tiene sustituto en Ramos, aunque todavía está por demostrar que el madridista tenga la misma ascendencia de Puyi sobre sus compañeros.

Preocupa más el caso de Xavi Hernández, por su propensión a las lesiones musculares y su papel de alter ego del entrenador en el campo. El hecho de que, durante la Eurocopa pasada, su entorno se mostrase contrariado por la posición en la que Del Bosque le hacía defender, con mucho desgaste físico, apenas refuerza la preocupación por cuidar del de Tarrasa.

Y por eso se necesitan recambios. La cobertura de Xabi Alonso y Sergio Busquets dejaría a cualquier centrocampista ofensivo muy tranquilo para jugar sin complejos, pero todavía no hemos visto a España en su ritmo real contra un rival serio sin Xavi en el campo. Y cuando el catalán no está bien, el equipo lo nota, como vimos en la última Eurocopa. Del Bosque va a tener que probar bastante para encontrar el jugador correcto que le dé al equipo las varias velocidades que Xavi imprime dependiendo de la situación del partido. Esperemos que use los partidos contra los rivales más flojos del grupo para ir testando
alternativas.

La otra duda está en la punta del ataque, que siempre ha liderado David Villa, asumiendo que Del Bosque quiere volver a jugar con un atacante… David Silva y Cesc Fábregas aprendieron a turnarse en el rol de falso nueve, mejorando partido a partido en la Eurocopa y terminando con una exhibición sorprendente contra Italia. Aun así, parece difícil imaginar que Del Bosque mantenga este esquema táctico,  especialmente contra equipos menores, en esta fase de clasificación.

Sin embargo, el estado de forma de David Villa es incierto y lo será más dentro de dos temporadas, la aparente recuperación de Fernando Torres no ha terminado de cuajar, Fernando Llorente sigue fuera de la lista entre lesiones y discusiones de contrato, y las otras opciones – Álvaro Negredo y Roberto Soldado – parecen no convencer ni al entrenador ni al resto del grupo. No nos engañemos, un nueve de verdad es fundamental para agregarle al equipo otra forma de ganar, y no sufrir viendo nuestra falta de mordiente
como pasó en algunos partidos de la Eurocopa.

El país del futbol por excelencia se convierte el escenario perfecto para que esta generación le ponga un broche de oro a una carrera increíble. ‘Esta generación nunca ha jugado contra Brasil y esto es una motivación’, dijo Xavi Hernández ayer, mientras explicaba los motivos que le hacen volver al equipo nacional. Realmente una final contra el anfitrión parecería un guion de cine, pero por ahora, habrá que ganarle a Georgia y trabajar para garantizar que llegamos a 2014 con los deberes hechos.

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