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El Real Madrid sólo tiene quinta marcha

El Real Madrid sólo tiene quinta marcha

Getty Images

El equipo de Mou no sabe jugar con el resultado cuando se pone por delante en el marcador. ¿Será Modric la solución?

OPINIÓN

El pasado domingo, los madridistas se las prometían muy felices después de que el Pipa Higuaín pusiese a su equipo con ventaja en el marcador en su partido contra el Getafe. Sin embargo, terminaron viendo una película que, con alguna frecuencia, se ha venido repitiendo en el último año. Después de ponerse por delante en el marcador, su equipo no fue capaz de mantener el resultado positivo, y terminó perdiendo el partido y los tres puntos tras un par de errores defensivos.

Es evidente que, desde que Mourinho tomó las riendas del equipo, los merengues salen derrotados del campo en muy contadas ocasiones. Por ejemplo, la derrota del sábado en Getafe fue la primera en Liga en todo el año 2012. Eso sí, también parece claro que tener un resultado favorable a lo largo de un partido no es sinónimo de victoria para el Real Madrid del portugués.

Si tienen dudas, vamos a los ejemplos. Los dos partidos de semifinales de la Champions League contra el Bayern de Munich la temporada pasada son excelentes botones de muestra. En el de ida, los madridistas contrarrestaron la ventaja inicial bávara con un gol de Mesut Ozil en un comienzo de segunda parte muy prometedor. El empate a uno era un resultado ideal para jugar la vuelta con tranquilidad, pero el Madrid solo tiene una marcha, la quinta. Siguió jugando igual, arriesgando y perdiendo la pelota rápidamente, y terminó recibiendo un gol de Mario Gómez que estropeó lo que podría haber sido un excelente botín. El partido de vuelta lo recordamos todos: Cristiano salió enchufadísimo, marcó dos veces en 15 minutos, y de nuevo con un resultado más que favorable, los merengues fueron incapaces de mantener la posesión y manejar el partido hasta que Arjen Robben marcó de penalti en el 27 del segundo tiempo. El resto no hace falta comentarlo.



Pero las semifinales de Champions del año pasado no fueron el primer ejemplo de este casi vicio madridista. En la Supercopa del año pasado, el Madrid no supo gestionar resultados favorables en dos ocasiones: en la ida, el gol inicial de Ozil fue contrarrestado por dos del Barcelona – Villa y Messi –, empatando Alonso en la segunda parte. Y en la vuelta, el empate a 2-2 que anotó Benzema al final del partido no valió para nada ante el gol decisivo de Messi a un minuto del final.

Todavía hay más ejemplos en la temporada pasada. En el partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey en Madrid, la historia se repitió: CR7 marcó en el minuto 11, pero el Barcelona le dio la vuelta al resultado con goles de Puyol y Abidal, volviendo al Camp Nou con más de medio camino andado para pasar a las semifinales. Y si ustedes recuerdan el Real Madrid – Barcelona de la 16ª jornada, más de lo mismo: Karim Benzema marcó en el primer minuto; el Madrid no supo usar la ventaja a su favor y volvió
a perder contra el Barcelona, que marcó tres goles sin respuesta merengue.

Junto con el partido del Getafe y el empate del Valencia de la jornada pasada, estamos hablando de siete partidos en los que el Real Madrid perdió puntos o incluso clasificaciones en torneos de eliminación por no haber sido capaz de mantener un resultado a favor. Sabiendo que los madridistas rara vez dejan victorias sobre la mesa – en toda la Liga pasada, sólo dejaron de ganar seis veces – parece que la gestión de
partidos con resultado a favor es sin duda un problema para Mou.

Algunos podrían decir que el agujero defensivo de los merengues está en los balones parados, pero eso es apenas la punta del iceberg de un problema mayor. El Real Madrid solo juega de una forma, a toda velocidad y buscando – y por tanto arriesgando – la portería contraria. Los merengues no saben descansar teniendo la pelota, ni dormir el partido, ni jugar psicológicamente con la ventaja en el marcador y dejar que los nervios atenacen al equipo contrario. Así terminan apareciendo ocasiones de gol para los contrarios que saben esperar, sea a balón parado o en un contrataque. El Madrid se comporta igual con 1-0 que con 0-1, y aunque eso pueda parecerle bien a algunos teóricos de laboratorio, siempre es bueno tener varios registros para poder adaptarse a lo que pasa en el campo.



Y aquí llega Luka Modric. Él mismo ha comentado que se siente mejor en el medio campo que en la media punta, y que le gusta controlar los tiempos de los partidos. Aunque algunos le veían como sustituto de Ozil, cada vez está más claro que debe ayudar más en la posición de Xabi Alonso, que el año pasado terminó completamente fundido después de jugar 35 partidos como titular y uno como suplente, habiéndose perdido solamente dos por suspensiones cuidadosamente calculadas. En la plantilla actual, el tolosarra no tiene sustituto, y los parches Granero y Diarra lo han demostrado en sus escasas oportunidades como titulares. No había plan B para Alonso.

Pero para que Modric justifique la inversión hecha, que no es pequeña, Mou no debería limitarle a que solo aparezca como recambio de Xabi. El croata es además una opción extra de pase seguro, que debería permitir al Madrid mantener la pelota y el control de los partidos, en muchos casos jugando con ambos al mismo tiempo. Los dos juntos pueden darle al Real Madrid una nueva marcha que, como hemos visto, será fundamental para ganar títulos al final de la temporada.

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