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El Real Madrid insiste en no contratar jugadores españoles. Sería bueno que explicase los motivos

En el verano de 2005, el Real Madrid desembolsó 27 millones de euros para contratar a Sergio Ramos, en aquel entonces un chaval muy promisor de apenas 19 años que jugaba en el Sevilla. El responsable del fichaje, el manager general del Real Madrid Arrigo Sacchi, seleccionó de esta forma el único jugador español incorporado al club merengue durante la primera etapa de Florentino Pérez como presidente.

Desde aquel verano en el que hablar de crisis financiera parecía una broma de mal gusto, muchas cosas han cambiado y otras no. Entre las que siguen igual, Florentino Pérez es todavía el presidente del Real Madrid, después de un intervalo de tres años de ausencia entre 2006 y 2009, y club madridista sigue sin contratar jugadores españoles.

En una frase que quedó para los anales de la historia del club merengue, durante su primer mandato Florentino definió su política de recursos humanos con el célebre ‘Zidanes y Pavones’. Según esta filosofía, el Real Madrid debería gastar dinero únicamente en grandes estrellas internacionales – Zidanes, Cristianos Ronaldos y Kakas – y cubriría el resto de posiciones con jugadores de la cantera madridista, siempre
prolífica.

Ambos componentes de esta política se han deteriorado con el tiempo. La contratación de grandes estrellas no siempre es posible, dado que no hay tantos Zidanes y Ronaldos, y los que hay no suelen estar disponibles. Como consecuencia de esto, el Real Madrid ha tenido que bajar el listón de sus contrataciones internacionales; las llegadas de Altintop, Sahin y Coentrão el pasado verano difícilmente pueden compararse con las estrellas de antaño, lo que es evidentemente comprensible, por las limitaciones del mercado y de caja disponible.



Los Pavones tampoco han reforzado el primer equipo madridista de la forma esperada. Apenas algunos hijos pródigos, como Callejón o Granero, aparecen hoy en el primer equipo, desempeñando papeles secundarios o testimoniales a lo largo de la temporada. La mejor opción para los canteranos es irse con la música a otra parte, y de esta forma el Real Madrid no ha reforzado su primer equipo de forma significativa con ellos, pero como recogía Marca ayer, ha ingresado casi 100 millones de euros con sus traspasos en las últimas diez temporadas. Este verano han sido Carvajal (por 5 millones al Bayern
Leverkusen) y Joselu (por 6 al Hoffenheim) los que dejaron la Casa Blanca, buscando oportunidades y minutos en otros lares.

El protagonista del culebrón de este verano en el Bernabéu es un extranjero más, el croata Luka Modric, centrocampista del Tottenham Hotspurs, que está haciendo todo lo posible para forzar su traspaso al Real Madrid. Mientras los merengues deciden si tiene sentido o no pagar el precio que el Tottenham pide, se hace necesaria una reflexión sobre su política de contrataciones de las últimas temporadas.

Y es que las incorporaciones de jugadores españoles en los últimos años se cuentan con los dedos de una mano en el club merengue, y casi siempre con niveles de inversión muy bajos. Además de Granero y Callejón, los últimos fichajes más o menos notables de jugadores nacionales para el primer equipo fueron los de Álvaro Arbeloa, Xabi Alonso y Raúl Albiol desde 2009, cuando Florentino acababa de volver al club.

No se trata de defender de forma nacionalista y miope el producto español. A un equipo como el Real Madrid deben llegar los mejores, independientemente de su nacionalidad. Lo curioso es que en unos años en los que el fútbol español, resbalones olímpicos aparte, está en su mejor momento histórico, con una generación de centrocampistas sin precedentes en el mundo, los madridistas han dejado pasar excelentes oportunidades de contratar jugadores nacionales de primera línea, prefiriendo casi siempre el producto
extranjero.

No debemos olvidar los dos veranos que Florentino pasó negociando con David Villa y su entorno, para terminar desdeñando al siete de España, que terminó yéndose al Barcelona. La falta de interés por David Silva en su salida del Valencia también fue llamativa, y ahora vemos que el ambidiestro Santiago Cazorla se ha ido a Londres por 15 millones de euros, mitad de lo que el Real Madrid pagó por el lateral izquierdo Fabio Coentrão.

¿Casualidad? Algunos apuntan que el equipo de Florentino se guía en muchos casos por criterios de marketing, y que por eso han llegado, además de jugadores con perfil global como Kaká y Cristiano Ronaldo, otros que apuntalan su prestigio en grandes mercados, como Alemania (Mesut Ozil y Sami Khedira). Parece una exageración, ya que también ha llegado un clan de portugueses (Ricardo Carvalho, Fabio Coentrão y el naturalizado Pepe, además de CR7) que difícilmente van a resolver la cuenta de resultados de los merengues vendiendo camisetas en un país de 10 millones de personas que atraviesa
una seria crisis.

Marketing o no, el hecho es que los jugadores nacionales de dentro o de fuera de casa no llegan al Real Madrid. A este paso, cuando Sergio Ramos se jubile, puede ser el último de una ilustre estirpe: la de los españoles en el Real Madrid.

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