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El técnico no tuvo más remedio que permitir que el internacional español volviera a jugar después de sentarle en el banquillo ante la Real Sociedad

A José Mourinho no le salió bien la apuesta en el partido que enfrentó al Real Madrid y a la Real Sociedad. El técnico portugués volvió a sentar a Iker Casillas después de conceder la titularidad a Adán en La Rosaleda ante el Málaga, pero el joven canterano merengue acusó los nervios y fue expulsado a las primeras de cambio.

Ante esa situación, "The Special One" no tuvo más remedio que dirigir su mirada hacia el banquillo y permitir que el internacional español saltara al césped para defender la portería madridista en un partido agónico que el conjunto local acabó venciendo por 4-3.

Iker no quiso el brazalete de capitán que portaba Cristiano Ronaldo y, una vez más, quedó en evidencia que la relación entre el técnico y el guardameta dista mucho de ser un idilio...

Mourinho, obligado a liberar a Iker

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