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Compañero de fatigas de Radamel Falcao nacido en la Martinica, muchos ven en él la pieza que le falta a Didier Deschamps para hacer de 'Les Bleus' una selección ganadora

‘Extraño como un pato en el Manzanares, torpe como un suicida sin vocación, absurdo como un belga por soleares, vacío como una isla sin Robinson, oscuro como un túnel sin tren expreso, negro como los ángeles de Machín, febril como la carta de amor de un preso…, así estoy yo, así estoy yo, sin ti’, le cantaba Sabina a (suponemos) una mujer anónima en su disco Hotel Dulce Hotel de 1987. Los mismos versos podríamos aplicar los futboleros sin cura a una semana sin liga, una semana vacía, vacua, insustancial, sólo rescatada por los más que emocionantes partidos de ida de los play-offs finales de clasificación para el Mundial 2014, mención especial para ese choque de titanes que se disputará esta noche en el Estadio da Luz entre Cristiano e Ibra. Batalla de gallos que se saldará con uno de ellos viajando a tierras cariocas, y con otro lamentándose en las Seychelles, o similar, rodeado de cocos, lujos, y daiquiris sin alcohol (queremos creer).  

Pese a todo, una semana más vuelve a Goal la sección favorita de 9 de cada 10 dentistas, ‘El Ojeador’. Hoy hablamos de Emmanuel Rivière, delantero francés nacido en la isla de la Martinica, departamento de ultramar francés situado en aguas del Caribe y tierra de origen de otros jugadores notables como Piquionne, Faubert (cómo olvidarle…), Zebina, Abidal, Silvestre, Christanval (cómo olvidarle…bis), Marlet, o Anelka.

Fichado en enero de 2013 por el ahora todopoderoso AS Mónaco procedente del Toulouse, es decir, cuando aún estaban en Ligue 2, Rivière ha sido de los pocos que tras el ascenso se han mantenido en las alineaciones de un club al que le tocó la lotería cuando el magnate ruso Dmitry Rybolovlev adquirió un 66% de sus acciones en 2011, quedando las restantes en manos de la Casa Grimaldi, ese entrañable grupo de vividores al que todos envidiamos. Como sabemos, tras el mencionado ascenso, el ‘nuevo Abramóvich’ no escatimó en gastos, con el objetivo de formar un equipo que pudiese hacer frente al PSG, tocados ellos por la varita de los frescos petrodólares traídos por Nasser Al-Khelaifi, otro que no llega a fin de mes.

Una liga, la francesa, que de pronto ha visto como jugadores de la talla de Radamel Falcao, Edinson Cavani, Zlatan Ibrahimovic, Joao Moutinho, James Rodríguez, Lucas Moura, y otros tantos, han desembarcado en tierras galas como lo hicieran en su día las tropas aliadas en la II Guerra Mundial, para elevar el caché de un torneo que se estaba quedando atrás en su lucha por ser un campeonato atractivo. El problema es que todos estos ‘cracks’ sólo aterrizan en Mónaco o París, con el riesgo de bipolaridad que ello supone (bipolaridad liguera que conocemos bien en España). Este verano ha sido bastante cómico ver como los Falcaos o Cavanis declaraban haber cumplido un sueño de infancia al recalar en la poderosa Ligue 1. El dinero no ha tenido la culpa. No. Qué va. Han seguido su corazón. Sí.

Rivière, como decíamos, martiquinés de la generación del 90, al que apodan 'The River', formado en el Espoir Saint-Luce de la isla caribeña, y fichado a los 15 años por el Saint-Etienne, eterno rival del Lyon (que junto al PSG también andaba detrás de su contratación), y uno de esos clubes (como el Hamburgo, del que hablamos la semana pasada), con pasado glorioso y presente más bien oscurito, ganador de 8 ligas entre 1964 y 1976 liderados entre otros por Georges Bereta o los hermanos Revelli.

Con todo, nuestro protagonista de hoy debutaría a los 18 años con Les Verts (Los Verdes) en copa ante el Girondins de Burdeos, y hasta final de esa temporada 2008/09 dispondría de minutos para demostrar su calidad, marcando en mayo su primer gol ante el Le Havre. Su suerte cambiaría ese mismo verano, antes del comienzo de la 2009/10, y es que la salida de Bafétimbi Gomis al Lyon y las lesiones de Ilan y Kevin Mirallas, que ahora despunta en el Everton, le convirtieron en titular. Entre esa temporada y la 2010/11, Rivière marcaría 22 goles, atrayendo la atención de clubes como el Hoffenheim o el Toulouse, llevándose estos últimos el gato al agua. Así, el joven atacante cambiaba la zamarra verde por la blanquivioleta del club tolosano.

En el Toulouse, Rivière jugaría la 2011/12 y la mitad de la 2012/13, marcando 9 goles en 44 partidos, una cifra no muy alta que hacía pensar en un posible estancamiento del jugador. Pero esas cifras eran engañosas, dado que se trata de un delantero de esos que también ayuda en otras facetas aparte de la goleadora. Tipo Benzema, amado y odiado por igual. En enero de 2013, como mencionamos, ficharía por su actual club, el Mónaco, que en esa época buscaba jugadores de primer nivel (pese a no ser ‘cracks’ contrastados) en su lucha por volver a la categoría élite del fútbol francés. Logrado el ascenso, muchos pensaban que la llegada de estrellas mundiales como Falcao podía cerrar las puertas al joven Rivière, que sin embargo ha demostrado esta temporada estar a la altura de las circunstancias. Pese a no ser siempre titular ha logrado en 424 minutos repartidos en 9 partidos la nada desdeñable cifra de 6 goles, situándole como el más efectivo de los 20 primeros clasificados en la tabla de máximos goleadores de la Ligue 1.

 ESTADÍSTICAS
Partidos 176
Goles 49
Asistencias 27
FICHA JUGADOR
Contrato hasta: Junio de 2017
Valor de mercado: 3,5 M €
Se parece a: Fernando Torres, Benzema

Habitual en las convocatorias de las categorías inferiores galas, sobre todo en la Sub-21, con la que ha anotado 6 goles en 15 partidos, muchas son las voces que desde Francia piden su convocatoria con la absoluta de cara al Mundial de Brasil, dados los problemas de cara a gol que están encontrando los Benzema, Giroud, o Rémy.

Jugador atlético y elástico (ojo a sus celebraciones acrobáticas tipo Obafemi Martins o Rodri), Rivière destaca por su movilidad en ataque. Rapidísimo, sabe buscar la espalda de las defensas rivales y definir con calidad ante el portero, con la derecha, la suya, o la izquierda, que domina a la perfección. Sin ser un ‘9’ típico, es decir, un rematador nato (su juego aéreo no es su mayor virtud), sabe aprovechar las ocasiones creadas y dar apoyo al ‘Tigre’ Falcao desde segunda línea. Técnicamente muy bueno, a sus 23 años parece haber encontrado el camino hacia el estrellato. Con jugadores de renombre en sus filas, ha sabido adaptarse y ponerse la bata de gran jugador en muchas ocasiones, sin achicarse. Veremos si esa llamada de Didier Deschamps llega finalmente y le podemos ver rendir con Les Bleus.

En fin, desde Goal queremos daros ánimos, amigos futboleros, porque nosotros también padecemos los domingos sin fútbol. Aprovechad y haced caso a la novia.

¡Hasta la semana que viene!

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