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Susana Guasch: Brasil no quiere su Mundial

Susana Guasch: Brasil no quiere su Mundial

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Nuestra columnista analiza como prepara el país sudamericano su Copa del Mundo 2014

 Susana Guasch
 Goal.com
Síguela en
 
Periodista, presentadora de lasextadeportes y colaboradora de Onda Cero en Al Primer Toque

David Silva y Sergio Ramos están como toros. Es la comidilla de los reporteros desplazados al cuartel general de España. El madridista ha terminado la temporada comiéndose el balón y sabe que el Mundial le puede dar el otro balón; Silva es el único que ha fardado de gafas con visión nocturna: mete pases hasta con los ojos cerrados con una visión de juego extraordinaria. Poco les debe importar entrenar a diez grados en Curitiba y jugar el viernes a treinta en Salvador de Bahía: las constantes vitales de la selección pasan por sus botas, al menos contra Holanda. Nuestro primer rival se ha tomado muy en serio su aclimatación brasileña, tanto que Van Gaal se llevó a todo al equipo a la playa de Ipanema. No contentos con eso, ayer salieron las primeras lenguas viperinas: según la prensa brasileña, Wesley ‘Whisky’ Sneijder (apodado así en sus tiempos del Madrid), Kuyt y De Jong salieron de copas el mismo lunes hasta las... ¡11 de la mañana del martes! Y lo mejor no es el desparrame, sino la supuesta coartada que se han buscado: Van Gaal les había dado permiso. Qué lejos queda aquel guiñol del entrenador holandés con la cabeza en forma de ladrillo.

Tiembla la FIFA. Sao Paulo será esta noche la capital del mundo. Una nación cabreada que se manifiesta a diario para reclamar menos recortes sociales y menos dinero corrupto. Once mil millones se ha gastado el gobierno brasileño en acicalar el país pero, como dice la presidenta Dilma Rousseff, “es un mes de Mundial para beneficios toda una vida”. ¡Toma, Geroma! por de pronto, el estadio de Manaos ha costado 200 millones y dicen que apenas se usará en el futuro. Esperemos que hoy los famosos Black Bloc, manifestantes anarquistas repartidos por todo el país, no encabriten más al personal. Menos mal que la huelga de metro de Sao Paulo se solucionó, no obstante, la organización ha advertido a los aficionados del Brasil-Croacia que vayan con ocho horas de antelación. Y no es broma. No quiero pensar en boicot, pero por si acaso las fuerzas de seguridad han sacado los tanques a la calle.

Romario contra la FIFA es el cuento de nunca acabar. O Baixinho volvió a atizar al presidente Blatter hace unos días: “Corruptos que han encontrado lo que buscaban en Brasil: dinero”. Romario ya ha empezado su carrera como senador político y sensibilizarse con las masas es su mejor publicidad. El ex barcelonista ha reconocido que siempre soñó con un Mundial en las playas donde él pasa los fines de semana jugando al fútbol playa, pero “no ahora y mucho menos en estas condiciones”. Los brasileños se han cansado de tanta corrupción y tan poca atención: esta vez la canarinha no será el opio del pueblo. Ni siquiera la gigantesca sonrisa de Ronaldo ‘el gordito’ como imagen de FIFA ha aliviado a la gente. Pero el business is business, y la FIFA, por lo que representa Brasil, no puede permitirse otro ‘Maracanazo’. Huele a un Mundial hecho a medida de su anfitrión. ¿La prueba del algodón? Contad las tarjetas que saquen a los brasileños.


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