thumbnail Hola,

España es máxima favorita en su camino Brasil 2014 pero el nuevo proyecto francés aparece para buscar revancha. El frío finés y la imprevisibilidad bielorrusa-georgiana, amenazas

 José David López
 Analista Internacional
Síguele en

La Selección Española aguarda expectante el arranque de la fase clasificatoria para el que es, desde ya, su próximo gran objetivo: Mundial Brasil 2014. Esa meta final que podría ser el colofón mayúsculo y pionero de conseguir dos Eurocopas (2008-2012) y dos Mundiales (sumando este de suelo brasileño al de 2010), coronaría a una generación imposible de repetir o clonar seguramente en toda la historia. Con estos datos escalofriantes sobre los últimos méritos acumulados por la Roja, resultaría impactante que el camino hacia esa fase final dentro de más de año y medio, se complicara en demasía pero la realidad es que la equidad entre selecciones es mayor que nunca y las sorpresas han dejado de ser tal con el paso de los años. Y los de Vicente del Bosque saben muy bien que la primera clave es guardar la humildad y el respeto máximo por cada rival.

La particularidad del grupo de España es que es el único que cuenta con cinco selecciones y no con seis, aunque a modo de clasificación, las necesidades son idénticas pues se clasifica directamente el líder del grupo. El segundo (siempre que no sea el de menor puntuación de todos los grupos, que en ese caso se quedaría fuera), pasará a la repesca final que se sorteará ente todos los que ocupen esa plaza. De esa manera, se obtienen nueve selecciones clasificadas directamente y otras cuatro más que lo lograrían tras esas eliminatorias a cara o cruz.

España inicia este martes su periplo tras haber descansado en la primera jornada (la disputada este viernes-sábado) y lo hará a domicilio ante Georgia que, junto a Francia, Bielorrusia y Finlandia, son los cuatro enemigos que intentarán torpedear el brillante momento de lucidez que disfruta el fútbol español. Una referencia europea y cuatro combinados de tercer nivel, que suponen un nuevo reto para quien pretende seguir dominando el planeta fútbol.

FRANCIA: ENTRENADOR CARACTERIAL Y POCAS CARAS NUEVAS

Francia: La mayor amenaza con ganas de revancha: Un Nasri que insultaba sin tapujos a los periodistas franceses, una revolución de vestuario, desidia sin paliativos en el césped y hasta una pelea (la del padre de Ben-Arfa con su agente) entre involucrados en las puertas del juzgado de París. Así acabó la participación de Francia en la Euro 2012, con la sensación de que un enorme ente les había pasado por encima sin discusión, arrebatándole la pelota, incapacitando sus cualidades y multiplicando la sensación de pánico entre sus internacionales (ese show doloroso se lo propinó España en Donetsk). La etapa de Laurent Blanc, que tantos elogios había sumado en sus primeros partidos, fue decayendo, regresando a los mismos problemas de antaño y generando nuevos problemas en un vestuario donde los egos siguen siendo poderosos puñales entre compañeros.

Con la clara intención de imponer otro registro interior y mayor disciplina entre sus estrellas, llegó hace apenas unos meses Didier Deschamps, que guarda relaciones idénticas respecto a su ex compañero Blanc, pues como el antecesor, se trata de un ex campeón del mundo en 1998 e icono de liderazgo en el césped, que además ha logrado éxito a nivel nacional en clubes a los que llevó a títulos. Un registro idéntico aunque con algo más de experiencia pues llevó al milagroso Mónaco de las penurias ligueras a la final de la Champions, ascendió a la Juventus en su año en Serie B y selló el regreso de los títulos al Olympique de Marsella.Ninguna de sus etapas ha terminado en sonoro fracaso sino en una lectura positiva que pretende instalar en una selección con más mimbres y capacidad, que la que ha demostrado hasta ahora.

Volverá a defender a su país, algo que hizo vestido de corto nada menos que 103 ocasiones, aunque no hay grandes cambios, no hay una nueva puesta en escena de jugadores ni tampoco una ‘limpieza’ de vestuario en busca de saneamientos internos. Sí un intento de poner una piedra diferente en lo más alto, deseando que esta vez, no sea arrastrada por un vestuario tan complicado como capacitado con los Ribery, Benzema, Nasri, Lloris o Cabaye, donde ahora se asoman pequeñas caras nuevas como Jallet, Yanga-Mbiwa, Capoue, Gonalons el creciente Diaby, autor del gol de la primera victoria en su estreno oficial este viernes ante Finlandia (0-1).

UN TRÍO DE IMPREVISIBILIDAD ANCLADA EN SU DESARROLLO

La escenografía del fútbol europeo ha encontrado cierta equidad nunca antes vista, pues selecciones que antes no eran consideradas, ahora luchan con opciones de poder complicar a cualquier enemigo y sacar puntos para su posterior desarrollo. Parten desde una idea diferente, pues solo el hecho de aspirar a incomodar, molestar y puntuar en el mejor de los casos, ya supone un estímulo suficiente para generar expectativas. Hay selecciones que sí han encontrado esa línea lentamente creciente y torpedean a ‘gigantes’ que antes no podían nada más que mirar de lejos, aunque no es ese el caso de los tres enemigos de tercer nivel que tiene enfrente España en esta fase clasificatoria. Georgia, Bielorrusia y Finlandia cumplen un rol similar que les ha frenado en seco durante las últimas décadas (en el caso de las dos primeras por su independencia de la extinta URSS), limitando un desarrollo que ha sido mínimo, casi inapreciable en todas ellas y que les obliga a contentarse con imponerse entre ellos.

Quizás Bielorrusia sí tiene un punto más de rigor, experiencia y hasta ideas con mayor proyección a largo plazo pues la selección actual que dirige Georgi Kondratiev (ex internacional en épocas de la unión Soviética), se empieza a basar en la generación que tan buenas expectativas generó en el último Europeo Sub 21 (donde fueron semifinalistas y estuvieron a un pasito de eliminar a España). Pero hasta que se consolidan por completo los Gutor, Dragun o Nekhaychik, el poderío del BATE Borisov (habitual campeón de Liga y participante en Champions), comanda cada convocatoria con hombres como Bressan (brasileño nacionalizado), Rodionov o Bardachow. Sin embargo, su estreno fue gris, inesperado y chocante, al perder el viernes en suelo georgiano (1-0).

Precisamente en Georgia debutará España este martes. La selección del mito nacional Temuri Ketsbaia (ex internacional y ex jugador del Newcastle), logró cierto respeto europeo cuando fue capaz de dirigir al modesto Anorthosis a la Champions League. Y aunque desde entonces sus aventuras no han sido positivas, conoce a la perfección la realidad de un fútbol debilitado por la independencia, obligad a una reconstrucción de base que está impulsando y sin instalaciones para poder desarrollar el talento natural. No hay estrellas y diecisiete de los veinticuatro jugadores convocados, juegan en equipos extranjeros, aunque todos de perfil bajo o incluso segundas divisiones. El mejor proyecto de futuro es el centrocampista del Spartak de Moscú Ananidze (estancado pese a todo en los últimos dos años), aunque el trabajo y progresión de Kashia, Dashvili, Kankava o Mchedlidze, dejan un rayo de esperanza para al menos, alcanzar un rol competitivo de verdad. Su victoria en el estreno ante Bielorussia como locales, les otorga fuerzas y mayores perspectivas.

GEORGIA, BIELORRUSIA Y FINLANDIA, BUSCAN ENTORPECER

Todo lo contrario sucede con Finlandia, cuyos proyectos siguen fríamente estancados desde hace décadas. Los nórdicos probaron durante años la fórmula de técnicos extranjeros que no funcionó y desde hace una década, volvieron a confiar en seleccionadores locales que tampoco logran colocarla como alternativa real a poder aspirar a una fase final. Sí es cierto que algún resultado positivo y la colocación de jóvenes en clubes europeos de mayor nivel, ha ofrecido algo de positivismo, pero la realidad es que los avances no prosperan y ahora mismo existen un cambio generacional lento. Como locales siempre representan una cita delicada por frío, hermetismo y combatividad, pero nunca por aspiraciones reales de atrevimiento o búsqueda de identidad de juego. Ya poseen jugadores de cierto nivel como Eremenko (particularmente me parece jugador de club grande) o Pukki, así como una legión de secundarios con Raitala, Moisander, Hetemaj, Ring o Sparv, que puede acreditarse como una buena base, pero no existen valores propios ni premisas que seguir para un correcto aprovechamiento. Su derrota ante Francia en el debut (0-1), evidencia una vez más lo visto hasta ahora. 

Por tanto, un grupo donde el favoritismo de España es real, pero donde hay una clara amenaza hacia su primer puesto, ya que Francia sí sostiene experiencia y detalles para situarse en lo más alto. La diferencia la marcarán los errores ante aquellas alternativas que, aunque alejadas de la élite, intentan avanzar en cámara lenta con puntos que destrozen los planes de los 'gigantes'. Aquél que tenga el más mínimo error, dejará vía libre para un grupo donde la campeona de Europa y del Mundo, debe demostrar su soberanía ya desde este martes.

ESPAÑA: FAVORITO ANTE RIVALES FRENADOS EN PROGRESIÓN

Artículos relacionados