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Desde clásicos que recuperan su rol al frente de un país como Capello o Van Gaal, hasta expertos que empiezan nuevo periplo como Deschamps, a ‘novatos’ como Stimac o Fornalik.

 José David López
 Analista Internacional
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Las fases de clasificación hacia citas finales en la zona europea (Mundiales o Eurocopas), siempre dejan un arranque cargado de novedades. Es tiempo de renovación, de caras nuevas, de aventuras a estrenar y de revoluciones hasta en el planteamiento de muchas selecciones. La pasada Eurocopa dejó sensaciones dispares en muchos combinados que les obligaban a tomar nuevas direcciones, buscando la evolución pendiente y los resultados deseados desde otros puntos de vistas. Ojos nuevos, ideas diferentes, formatos cambiantes que, este viernes internacional, se estrenarán al frente de selecciones de diversa categoría.

Nuevos seleccionadores que comienzan ese nuevo rol desde perspectivas variadas. Unos son auténticos clásicos, eternos campeones y personalidades de carácter concreto sobradamente conocido (Capello o Van Gaal). Otros representan técnicos que han crecido rápidamente a nivel nacional y que, desde su privilegiada posición de ex icono, buscarán respuestas (Deschamps). E incluso hay auténticos ‘novatos’ que llegan desde el anonimato en busca del éxito deseado desde su mirada de ambición ante el reto que el destino les tenía preparados (Stimac o Fornalik). Estos son cinco técnicos que este viernes dejarán de ser entrenadores analistas para demostrar su ingenio y capacidad en su nuevo rol, el de DT-seleccionador nacional.

Fabio Capello (Rusia): Uno lleva toda su vida dedicado al fútbol y los otros, tenían ganas de contratar a un técnico afamado de talla mundial. La Federación rusa puso sobre la mesa nada menos que trece nombres de diferentes ideología, nacionalidades y estilos, pero al final, el revés con la selección inglesa antes de la pasada Eurocopa, dejó libre a Capello, que acabó incrustándose en la que debe ser su última aventura en los banquillos. Y es que cuando era técnico inglés ya dijo que esa sería su final, algo que parece haber conseguido alargar el poder de los muchos millones de rublos que se agenciará ahora. Triunfó en el Milan post-Sachi tanto a nivel nacional como europeo, rentabilizó los dos cursos que pasó en el Real Madrid, situó a la Roma en lo más alto y repitió con la Juventus. Un increíble éxito a nivel de clubes que, por ahora, no ha podido trasladar a las selecciones puesto que con Inglaterra fracasó tanto en Sudáfrica 2010 como en el camino hacia la Euro 2012 que nunca acabó de cumplir. Rusia llega de una fase final europea decepcionante y de no esta en las dos últimas citas mundialistas, por lo que su objetivo es claro, estar en Brasil 2014.

CAPELLO: LA ÚLTIMA AVENTURA DE SU CARRERA

Louis Van Gaal (Holanda): Uno de los técnicos que mejor explota los extremos y que más ofensividad demuestra siempre en sus planteamientos, no podía pasar nuevamente de largo para la selección que más intenta aprovechar esas premisas. Siete campeonatos ligueros (Ajax, Barcelona y Bayern) demuestran su versatilidad y eficacia en diferentes escenarios, aunque fue su Ajax de principios-mediados de los 90, el que le reconoció para los anales y el que exaltó su figura. Aquella generación de oro jamás será olvidada puesto que lograron una Champions (1995) histórica por la inexperiencia y juventud de sus campeones. Van Gaal, ya con casi tres décadas en los banquillos, regresa a la selección holandesa, que ya dirigió en 2000-2001, cuando tuvo que dimitir pese a haber sido confirmado en su cargo una vez que no pudo soportar la presión por no haber llevado a su país al Mundial de 2002. Una década más tarde, acompañado de Patrick Kluivert (ahora asistente que en su día marcó el gol en aquella final de Champions 1995), intenta serenar un revolucionado vestuario, sublevado en torno a los egos de algunas de sus estrellas tras el fracaso de la última Euro 2012.

VAN GAAL: RECUPERA TRONO PARA ALECCIONAR VESTUARIO

Didier Deschamps (Francia): No hay grandes cambios, no hay una nueva puesta en escena de jugadores ni tampoco una ‘limpieza’ de vestuario en busca de saneamientos internos, pero sí un intento de poner una piedra diferente en lo más alto. La etapa de Laurent Blanc acabó de manera drástica y decepcionante en la pasada Euro 2012 y la Federación ya tenía en mente el nombre de Deschamps. El ex campeón del mundo en 1998 y mediocentro de liderazgo en el césped, tiene suficiente experiencia demostrada tras llevar al milagroso Mónaco de las penurias ligueras a la final de la Champions, ascender a la Juventus en su año en Serie B y levantar títulos para un Olympique de Marsella que casi lo había olvidado. Ninguna de sus etapas ha terminado en sonoro fracaso sino en una lectura positiva que ahora pretende instalar en una selección con más mimbres y capacidad, que la que ha demostrado hasta ahora. Volverá a defender a su país, algo que hizo vestido de corto nada menos que 103 ocasiones.

DESCHAMPS: UN SALTO PARA ENCONTRAR LA RECETA BLEU

Igor Stimac (Croacia): Recurrir a viejos mitos de épocas pasadas con mayores éxitos, es algo habitual en las federaciones futbolísticas y tras haberlo desarrollado con Slaven Bilic, Croacia vuelve a repetir con otro de los iconos de su afamada generación 1998. El elegido esta vez es otro defensa como Stimac, que tendrá que sobreponerse a la afamada ideología y al estilo rockero-rebelde de su antecesor, para corregir defectos. Su inexperiencia es alarmante para algunos aunque perfecta para otros, pues ni está cansado de dirigir ni tiene la mentalidad corrompida, sino fresca y con más ambicion que nadie. Y es que etapas de varios meses en Hajduk Split, Cibalia y NK Zagreb (nunca cumpliendo una campaña entera), son todo su currículum en los banquillos. Un camino corto, disperso y que incluso le llevó a ser comentarista de los partidos de la selección en el canal público. El mismo que ahora verá sus ideas planteadas desde el rango de mayor responsabilidad.

STIMAC: OTRO EX Y NOVATO, DE LA GENERACIÓN DE ORO

Waldemar Fornalik (Polonia): El fútbol polaco empieza desde cero tras un sentimiento globalizado de decepción y pérdida, la que han dejado pasar tras una Eurocopa que pasó de puntillas por su país sin responder como tal sobre el césped.  El testigo de Franciszek Smuda lo recoge (como ya hiciera hace años en el Odra Wodzisław) un técnico semi-desconocido para los foráneos, como Fornalik, que a sus 49 años tiene la mayor aventura de su carrera, curtida a base de éxitos y trabajos humildes en clubes nacionales como Widzew Lódz, Polonia Varsovia y Ruch Chorzów (club en el que pasó toda su carrera como jugador y disputó más de 230 partidos), al que situó esta última campaña segundo de la clasificación liguera a un punto de conseguir el mayor impacto de su historia. Ese gran trabajo se ve recompensado con un salto cuantitativo en busca de la redención de un fútbol que cuenta con pequeños detalles para ofrecer algo más de lo demostrado hasta ahora y luchar por estar en la fase final mundialista de 2014.

FORNALIK: LOS RIEGOS DE UNA NUEVA ETAPA POST-EUROCOPA

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