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El jugador alemán se pierde lo que resta de temporada tras lesionarse en un amistoso intrascendente

Los caprichos de la FIFA no suelen dejar buenas noticias. Más bien al contrario. Los clubes del mundo entero tiemblan cada vez que un jugador suyo se pone la camiseta de su selección. Cualquier problema físico perjudica única y exclusivamente al equipo del futbolista.

Especialmente grosero resulta ver a un internacional lesionarse en un encuentro amistoso. Típicos partidos a mediados de temporada cuyo valor es nulo y que lo único que puede traer es un revés inesperado.

Es el caso de Sami Khedira. Convocado por Alemania para disputar dos amistosos en pleno mes de noviembre y con la temporada entrando en una fase importante, el centrocampista del Real Madrid fue titular contra Italia y se lesionó en la segunda mitad. Los presagios anunciaban algo grave. La realidad descubrió algo peor. Ligamento cruzado. Seis meses de baja. Adiós a lo que resta de campaña. Y ahora, ¿qué?

Mientras Joseph Blatter pierde su tiempo imitando a Chiquito de La Calzada, Khedira tendrá que someterse a una operación y el Real Madrid perderá a una de sus piezas básicas durante un largo período de tiempo.

La FIFA deberá indemnizar al club blanco, pero nada cambiará. La FIFA seguirá armando un calendario caprichoso e inexplicable año tras año. Esta vez fue Khedira, pero en otra ocasión será otro futbolista el que deje en evidencia las chapuzas del organismo.

Así todo, el irónico destino deja al Real Madrid con problemas, no a la FIFA. Será Ancelotti el que tenga que romper un esquema en el que todo funcionaba. Será Florentino Pérez el que acuda al mercado invernal si su técnico no encuentra soluciones. Será Khedira el que esté seis meses alejado de los terrenos de juego... ¿Y la FIFA? A mirar para otro lado. Siempre es mejor esquivar la realidad que afrontarla.

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