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El técnico seguirá 4 años más, en una medida que, para el corresponsal del Real Madrid en Goal Alberto Piñero, es sin duda positiva para el futuro del Real Madrid. ¿Coincides?

OPINIÓN

“He aprendido de mis errores en el pasado” decía Florentino Pérez en el verano de 2009, cuando se postulaba a las elecciones presidenciales del Real Madrid, después de haberse señalado como culpable del galacticidio por su forma de tratar a los jugadores y de planificar deportivamente el equipo. Y tres años después, parece que sí que ha cambiado sus otrora hábitos desde el sillón presidencial. Y es que, a excepción del despido de Manuel Pellegrini, la estabilidad institucional y deportiva efectivamente se ha instalado en la Casa Blanca.

La política de fichajes señala hacia jugadores jóvenes, talentosos, baratos y con contratos largos para que puedan explotar en el Real Madrid. Una fórmula que quizá no reporte tantos destellos como los Figo, Zidane, Beckham y compañía, pero que a la postre ha servido para construir un equipo más sólido. Y las revoluciones veraniegas parecen haberse acabado, siendo la última la del verano de 2009, precisamente cuando Florentino llegó a Concha Espina. Ni se cambia medio equipo cada verano, ni se cambia de entrenador cada medio año. De hecho, Mourinho encara ahora su tercera temporada (algo que no sucedía desde Del Bosque), y su renovación hasta el año 2016 es el último guiño a toda esa estabilidad y solidez que ha adquirido el club blanco en estos últimos tiempos.

Una decisión, la de renovar a José Mourinho extendiendo su contrato dos años más, que es una buena noticia para el Real Madrid. Primero, por esa sensación de fortaleza que se transmite mientras que al otro lado del puente aéreo tendrán que vivir con la incógnita de cómo será la vida sin Pep Guardiola. Pero también, porque el equipo deportivamente ha dado un salto cualitativo muy importante, dejando aun así la espina clavada de que tiene margen de mejora, en Champions y en cuanto a número de títulos por ejemplo. José Mourinho es el que le ha sacado el mayor jugo a esta plantilla, y es sin duda el más indicado para poder sacarle aún más.



Una plantilla confeccionada como para instaurar un ciclo muy exitoso del Real Madrid en España, y quién sabe si en Europa. Pues hay jugadores muy talentosos, pero que además son muy jóvenes, tienen margen de progresión, y tienen aún contratos de larga duración con el club blanco. Veánse los casos de Cristiano Ronaldo (27 años y contrato hasta 2015), Sergio Ramos (26 / 2017), Marcelo (24 / 2015), Di María (24 / 2016), Benzema (24 / 2015), Higuaín (24 /2016), Sahin (23 / 2017), Ozil (23 / 2016), o incluso Varane, el más joven de la plantilla con 19 años y contrato hasta junio del 2017. Una buena base sobre la que cimentar el Real Madrid del futuro.

Y es que nadie le puede negar a este Real Madrid y a José Mourinho los méritos contraídos sobre el césped en estas dos últimas temporadas. Algunos argumentarán que, con todo el dinero de por medio y con una de las mejores plantillas de la historia del club blanco, dos títulos son todavía poco bagaje. Y quizás tengan parte de razón. Pero no se puede obviar en esa argumentación que enfrente ha estado el mejor Barcelona de toda la historia, y el que probablemente sea uno de los mejores equipos de toda la historia del fútbol, con el técnico más laureado de cuantos haya habido. Y eso son palabras mayores. Como lo son los números que ha tenido que firmar el equipo blanco para conseguirlo.

Pues ha sido el Real Madrid el que, con su tensión y presión constante, ha provocado que ese todopoderoso Barcelona con muchos de los mejores jugadores del mundo quedase a nueve puntos en Liga. A día de hoy, la oportunidad histórica que se le presenta al Real Madrid para poder terminar de cambiar el ciclo en España es inmejorable. Como decía el propio Mourinho, “es el reto perfecto”, y él está en el sitio adecuado, en el momento perfecto, y con la plantilla a su medida.

Otra cosa será ya el aspecto extradeportivo, la forma de comportarse ante los medios de comunicación, los desplantes públicos, las declaraciones altisonantes… actitudes que han manchado indudablemente la imagen del Real Madrid en España y en el mundo. Ahí es donde a José Mourinho se le debe exigir mucho más en este periplo hasta 2016, si es que cumple con lo pactado en un gesto que sería inédito en su carrera por otra parte. Tanto desde la directiva, como desde una afición demasiado complaciente en su mayoría, que es incapaz de diferenciar la crítica constructiva del ataque gratuito, y que equivocadamente alienta las malas formas como si así fueran a empezar 1-0 el próximo partido. Y es que, al final, el recuerdo que queda no es sólo el de Cibeles, sino también el del dedo en el ojo.

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