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ENTREVISTA | El defensa, que lleva casi nueve años en Europa, le cuenta a Goal Argentina cómo es estar en un grande de España y sueña con volver a la Selección albiceleste

“¿Me escuchás bien?” “¿Llega bien el sonido?”. Atento y dispuesto. Preocupado y ocupado. Es natural, nada impostado. A los 30 años, hay cuestiones que hacen al crecimiento intelectual e individual de cada persona. En él se advierte un desarrollo intenso. La experiencia de llevar casi nueve años en Europa parece haberlo ubicado en un estado de análisis más profundo y reflexiona cada una de sus respuestas. Nicolás Pareja en Sevilla se siente realizado, porque asegura que está en la categoría de club que siempre pretendió. Y lo defiende con firmeza.

Primero Anderlecht, después Espanyol y más tarde Spartak, hicieron de Pareja un futbolista más sólido. De aquel defensor de Argentinos Juniors, poco queda, aunque en realidad preserva la esencia. Lo más importante. Ya ganó la última Europa League con Sevilla, pero quiere más. Siempre. Tiene un hambre que está intacto y una ambición de superación que impacta.

-¿Qué implica a esta altura de tu carrera, estar en Sevilla?

-Es una alegría. Fue un desafío importante para mí venir a un equipo grande como Sevilla, por ahí uno espera jugar en un grande cuando empieza, siempre sueña con estar en un equipo así, a mí se me dio en una etapa de años avanzados de mi carrera y es un gran objetivo hacer las cosas bien. El año pasado hicimos una buena campaña y para mí es como un sueño cumplido poder estar acá, haber podido ganar la Europa League y hacer un año muy bueno en la Liga española.

-¿Cuánto te sirvió haber vivido las experiencias anteriores para poder tener un gran momento ahora en Sevilla?

-Muchísimo, todas las experiencias fueron muy buenas. Si bien después de los dos años de Espanyol, se había hablado mucho de jugar en equipo grandes de España, los último días de mercado me fui a Rusia y también fue una experiencia buena para mí carrera. Y el haber podido jugar en la liga belga como primera experiencia fue algo muy positivo. Es que era jugar en el club más grande del país [Anderlech], poder participar en Champions, en Europa League y poder ganar todos los títulos posibles en los dos años que estuve, me permitió crecer para pegar el salto a las ligas más fuertes. Y eso se advirtió cuando fui a Espanyol.

-¿Qué te sumó a tu juego cada una de las ligas?

-Anderlech me permitió tener roce europeo, hacer la transición entre el fútbol argentino y las ligas extranjeras que no es fácil y es muy importante. Y poder hacerlo en Anderlech creo que fue determinante para mí. Es que me permitió competir contra los poderosos y eso te da una gran experiencia. Espanyol me dio la posibilidad de poder expresarme en el campo dentro de una de las ligas más poderosas del mundo. Es que para mí, la liga española, si no es la mejor del mundo está entre las dos o tres más importantes. Y jugar contra los mejores es un desafío individual y colectivo. Eso es para lo que trabajamos desde que comenzamos a jugar: para enfrentarnos a los mejores. Espanyol fue un gran paso para mi carrera, porque fue estar en una competencia en donde todos intentan jugar bien al fútbol.

-Mucho se habla de que el fútbol español es más sencillo para los delanteros, pero parece no haber registro que, en realidad, es muy complejo para el defensor, por lo celosos que son los árbitros con el roce mínimo, ¿es así?

-Sí, tal cual. Hay que tener en cuentas esas cosas. Para un defensor la liga de España es muy compleja, porque los jugadores de mitad de la cancha hacia adelante tienen una velocidad y una técnica diferente. Eso hace que la Liga, para un central, sea muy difícil para jugar. Pero una vez que te adaptás, te das cuenta que te permite crecer individualmente.

-¿Qué entendés que tiene Sevilla para estar peleando por cosas siempre?

-Creo que lo que nos permitió salir campeones fue el grupo. Tenemos un grupo humano espectacular, con una humildad y un sacrificio de trabajo enorme y si a eso le sumás la calidad técnica de cada uno, te da por resultado el año que tuvimos. Si bien la temporada fue compleja porque llegamos 13 jugadores nuevos y nos costó mucho adaptarnos como equipo, una vez que engranamos y nos adaptamos a lo que pretendía el técnico, eso permitió ver un gran Sevilla a lo largo de la temporada.

-En lo personal, como un jugador que siempre está cerca de la Selección argentina, ¿qué te genera saber que comenzó una nueva etapa con Gerardo Martino?

-Es una nueva ilusión. Hay un cambio de entrenador y eso genera cosas. El entrenador anterior ya tenía sus jugadores y su plantel. Y siempre uno tiene la ilusión de poder estar, pero para eso hay que hacerlo bien en su club y lógico es que cuando hay un cambio de mando siempre uno se ilusiona. Después se verá qué idea tiene Martino, qué jugadores pretender tener para la Selección argentina. Me parece que el seleccionado tiene una base de jugadores importantes, que han hecho un gran Mundial, y bueno, los demás tendremos que seguir trabajando para poder estar en algún momento si el entrenador considera que nos necesita.

-¿Cuántos los beneficia a vos y a Federico Fazio, poder trabajar juntos en un mismo equipo y a la consideración de la Selección?

-La verdad que para un central tener al lado a uno que no sólo hable tu idioma sino que también tenga tus mismas costumbres y que con una palabra se puedan resolver cosas, es determinante. Fede hacía muchos años que estaba en Sevilla, y sirve que te hablen para adaptarte mejor. Y una vez que empezamos a jugar juntos, fue más fácil todo, porque Fede tiene una cualidades increíbles y conoce bien el club. Y respecto a lo que es la Selección, puede ser que sea bueno. Pero lo más importante es estar disponible para que cuando llegue una chance se pueda aprovechar.

-¿Qué jugadores te sorprendieron desde que llegaste a Europa?

-Sacamos a Lionel (Messi), porque no hace falta descubrir nada. Ojo también el Kun (Agüero), Pipa (Higuaín) y muchos jugadores que tuve de compañeros en la Selección. Pero uno de los que más sorprendió en mi carrera fue Iván De la Peña, que me ha tocado compartir equipo en Espanyol. La verdad es que es un jugador de otra galaxia, ve cosas que los humanos no vemos. Y en Sevilla, la verdad que lo de Rakitic, José Reyes y Fede Fazio, me sorprendieron para bien. Es una fortuna poder tenerlos o haberlos tenido como compañeros. Y el que me más me sorprendió y me costó defender, cuando yo estaba en Spartak, fue a Drogba. La verdad que es una bestia, de otro planeta. Si bien había enfrentado a Leo y a Cristiano, que creo que son los mejores hoy por hoy, no puedo ocultar que enfrentar a Drogba me impactó.

-¿Qué diferencias encontrás entre el Nicolás Pareja que salió de Argentinos Juniors al de 30 años en Sevilla?

-La experiencia, sin duda. Y la fuerza, que la uso mucho más acá que lo que lo hacía en la Argentina. Y físicamente fui creciendo. Porque cuando era chico uno se siente en el aire, porque entre las ganas de hacer cosas y el físico que con 22 años está empezando a cargarse… Ahora es muy diferente. Ahora analizo más los partidos individualmente y colectivamente, porque antes por ahí uno se concentraba en el partido y cuando se terminaba, se acaba el cuento. Pero ahora es distinto, porque Europa me enseñó que cada partido es para corregir, sea bueno o malo. Ver jugadores de mi puesto para aprender cosas. A siempre seguir entrenando y trabajando.

-¿Tomaste dimensión de lo que lograste en este tiempo?

-Uno cuando está en la vorágine del día a día no se detiene a ver para atrás, porque sabemos que el fútbol es un lugar en donde no hay mucha memoria. De lo que sucedió antes la gente normalmente no se acuerda. Pero en algún momento lo pensé, aunque también es cierto que eso llega cuando te retirás. Aunque mirar para atrás también sirve para no olvidarse de dónde uno viene y así poder valorar el sacrificio que uno hizo para tener la mejor carrera posible. Y esas cosas te dan energías para seguir buscando competir en alto nivel, para tratar de ganar cosas, para intentar continuar en Europa que es muy importante, y lograrlo da felicidad y la posibilidad de disfrutar, que es la clave.

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