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El conjunto azulgrana ha visto como a ellos les pedían millonadas por jugadores de talla media mientras otros equipos se llevaban a grandes estrellas a precio de ganga

OPINIÓN
Tras una mala temporada en la que el Barcelona no consiguió ganar ningún título, este mercado de fichajes se presentaba como uno de los períodos más importantes de los últimos años del club azulgrana. Era necesaria una reestructuración de la plantilla. Dar salida a algunos jugadores que ya estaban desgastados y realizar fichajes que ilusionaran a la afición de cara a la nueva temporada. Pero algunas de las salidas han sido totalmente erróneas, y algunos fichajes disparatados.

Tras tres años buscando un central, cuesta creer que finalmente los elegidos hayan sido Jérémy Marthieu y Thomas Vermaelen. La sensación, es que Andoni Zubizarreta tiene una lista de jugadores hecha desde hace cuatro años, y de ahí elige a los que ficha. Ninguno de los dos vale lo que han valido, y dudosamente tengan el nivel de jugar en el mejor equipo del mundo. Viendo el lamentable nivel que está ofreciendo Gerard Piqué, lo más probable es que la pareja de centrales acabe siendo otra vez la formada por Marc Bartra y Javier Mascherano.

Esto enerva al aficionado azulgrana. ¿Desde cuando sabe Zubi que tiene que fichar a un central? Desde las Navidades pasadas se sabía que Carles Puyol no seguiría en el club, ¿no podía empezar a sondear el mercado entonces? ¿Tenía que fichar a dos jugadores que arrastran problemas físicos desde hace años y a los que no les quedan más de tres años de carrera al máximo nivel? Mientras tanto, y antes de que Zubi y compañía movieran un dedo, equipos como el PSG, el Zenit o el Manchester City se hacían con los mejores centrales: David Luiz, Ezequiel Garay y Eliaquim Mangala. Los rusos, por cierto, ficharon al ex del Benfica por sólo 6 millones de euros. Por casi el triple trajeron a Mathieu. 

Otra historia es la del centro del campo. Se marchó Cesc Fàbregas (por un precio insultante, claro está) y llegó Iván Rakitic. Hasta ahí bien. El croata ya demostró ser un gran jugador en el Sevilla, ojalá pueda hacerlo también en el Barcelona. Pero después, nada. Lo más lógico habría sido traer a alguien que acompañara a Andrés Iniesta, dando por sentado que Xavi Hernández no está para jugar demasiados partidos. Lejos de eso, el culé tuvo que ver como Koke se quedaba en el Atlético de Madrid y el Real Madrid se hacía con Toni Kroos por unos 30 millones de euros. “Antes los peloteros los fichaba el Barcelona, ahora los ficha el Madrid”, dijo Johan Cruyff.

La gota que colmó el vaso ha llegado esta semana, con el caso de Gerard Deulofeu. Si hay alguien en el barcelonismo que entienda lo que han hecho con el joven extremo, que lo expliquen. Lo ceden al Everton para que juegue, allí juega poco y deciden traerlo de vuelta. El canterano estaba listo para quedarse, y con la sanción a Luis Suárez, se intuía que su papel podría ser importante en el equipo de Luis Enrique. Pero no, el Barcelona decide inexplicablemente ceder al jugador al Sevilla. “Por el bien de su desarrollo”, dice el club. No creo que le haga ningún bien ir mareando al chaval de un sitio para otro para que juegue. Así pues, los azulgranas se quedan con arriba con Neymar, Lionel Messi, Luis Suárez y Pedro. Cuatro jugadores para tres posiciones. ¿De verdad Deulofeu sobraba? ¿De verdad Luis Enrique no se atreve a sacar lo mejor de él? Nadie en el equipo tiene el uno contra uno que tiene el catalán, pero ahora eso lo disfrutarán en el sud.

En definitiva, el Barcelona con Zubizarreta a la cabeza ha quedado en este mercado de fichajes como el tonto del pueblo. Ha proclamado desde un principio cuales eran sus planes, y los demás se han aprovechado de la circunstancia. La sensación es que la dirección deportiva no ha tenido en ningún momento un plan, sino que han ido a hacerse con lo primero que vieran o pudieran. Si das 20 millones por Mathieu, ¿cuanto te crees que te van a pedir por Hummels, por ejemplo? A los azulgranas les han tomado el pelo tanto a la hora de comprar como a la de vender, y no han estado nada inteligentes a la hora de moverse en el mercado. Ahora, con sólo un fichaje por cerrar, sea Cuadrado, sea Douglas o sea el fontanero de mi edificio, sólo queda esperar que el equipo vuelva a tener las ganas de competir que perdió el pasado año, que corran como nunca y jueguen para siempre para poner al Barcelona en el lugar que le corresponde.

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