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Susana Guasch: El mal segundo de Claudio Bravo

Susana Guasch: El mal segundo de Claudio Bravo

Getty Images

Nuestra columnista habla sobre un debate en la portería que parece trasladarse también a Barcelona y despide a Xavi Hernández de la Selección como merece

 Susana Guasch
 Goal.com
Síguela en
 
Periodista, presentadora de lasextadeportes y colaboradora de Onda Cero en Al Primer Toque

Los debates de las porterías son contagiosos. Si en el Real Madrid se ha declarado una guerra de trincheras con tres porteros, en el Barcelona Ter Stegen y Claudio Bravo se miran con recelo. Ninguno ha fichado para jugar sólo el Gamper y las primeras rondas de Copa en hierba artificial, así que cuando uno la pifia, el otro se satisface maliciosamente. El primer cante se lo inventó anoche Bravo en un disparo que debería atajar cualquier portero de Tercera División. Días de ilusión en azulgrana esfumados en tan solo un segundo. Casillas podría consolarle, pero vive en la cera de enfrente. Es el signo del portero: paras cien, te comes una y te crujen. En el tema de Iker y Diego López comenté que la vida se hace más llevadera con un gran portero y otro no tan bueno: Zubizarreta no lo ha entendido así (paradójicamente, cuando él jugaba nunca tuvo que pelearse con el amabilísimo e histriónico Carles Busquets) y se ha traído a dos guardametas de renombre, quizá Bravo con más currículum pero no tan atractivo como Stegen. Jugar en el Barça hipnotiza a cualquiera, es el sueño de la mayoría, pero chupar banquillo un año entero acabará hartando al damnificado. Y Luis Enrique no tiene pinta de turnar a los dos entre Liga y Champions. Esto no es la beneficencia.

En Valdebebas las televisiones graban morbo. Casillas vuela por los aires, mientras Diego López caza balones rasos y Keylor Navas se mueve de palo a palo. Así van rotando los tres, cada uno sospechando del otro, vigilándose de reojo a ver quién arranca el aplauso de Ancelotti. La Supercopa de Europa tiene un nombre: Iker Casillas. Y a tenor de sus consecuencias, una de dos: seguirá el fuego cruzado entre ‘casillistas’ y ‘yihadistas’ o la portería coreará el ‘Pura Vida’ de Keylor. “No estoy aquí porque me haya tocado la lotería”, anunció Navas en su presentación. Con humildad y sin rechistar, se entrenará hasta la extenuación para conseguir una sola oportunidad, la que necesita para agarrase al palo y no soltarlo. Carletto es listo: meterá a Casillas de inicio, el Bernabéu dictará sentencia y elegirá a su preferido. Las cantadas se van a cotizar demasiado y, en ese sentido, el capitán ya está en la cuerda floja.

El Atlético es el único que no tiene ese problema. Ha comprado al portero más caro de la historia por 16 millones y se le ha lesionado sin jugar: mal empieza Oblak. Sin embargo, el club fue previsor y fichó a Miguel Ángel Moyá, al que el Madrid tanteó hace un par de años. El Getafe se le había quedado pequeño y Simeone le pretendía de portero copero. Pero su pretemporada está siendo inmaculada: tres partidos y cero goles encajados. Aunque no sea el mediático, merece la titularidad de la Supercopa, por supuesto, y también de la primera jornada. La sombra de Courtois se va a alargar demasiado, pero si cada sustituto pensara en imitarle, sería un suicidio en toda regla. Tibito sólo hay uno ahora mismo y lo tiene Mourinho, el resto son todos mortales, salvo el alemán Neuer, claro.

La despedida de esta semana la merece Xavi Hernández. Con él empezó la leyenda de ‘La Roja’ y casi que también termina. Dice que la suplencia ante Chile precipitó su adiós y para un futbolista imprescindible en todos los esquemas, no sentirse tan importante debe pesar. Gracias a él, España cambió (esperemos que para siempre) el fútbol impulsivo y de garra por ese ‘tiqui-taca’ que ha marcado tendencia. Xavi ha sido el ‘jugón’ de la selección, lástima que a Raúl González Blanco le pillara fuera de moda. Amigos fuera del campo, es complicado entender por qué dos tipos tan espabilados sobre el césped no liaron juntos una buena. Puyol y Xavi ya están fuera…Casillas y luego Iniesta me da que son los próximos. Se va acabando esa generación que parió Luis Aragonés.

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