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La permanencia del capitán no aliviaría el tóxico y suicida debate de la portería merengue. El meta del Espanyol se presentaría como una opción de garantías, y ‘fácil’ negociación

OPINIÓN

El Real Madrid tiene una asignatura pendiente este verano con su portería. Desde el club aparentan tranquilidad a día de hoy, pero en algún momento de estas próximas tres semanas tendrán que tomar una decisión firme: Iker Casillas, Diego López y Keylor Navas son multitud para una única portería que defender. Uno de ellos tendrá que salir de Concha Espina. Y si fueran dos, todavía mejor. Desde el club blanco pretendían romper el tóxico binomio que mantenían Casillas y Diego López con la llegada del ‘galác-tico’ Keylor. Y a priori, el nominado sería Diego López. Pero visto que el nocivo debate no cesa ni así entre la afición merengue, y que el principal fomentador últimamente es el propio Iker Casillas con sus malas actuaciones, en la planta noble del Santiago Bernabéu no deberían obviar la opción de prescindir no sólo de un portero, sino directamente de los dos: Iker y Diego.

Sería duro, cruel, y hasta injusto. Especialmente por Casillas, que es un icono viviente del Real Madrid. Pero visto de otra forma, viene siendo necesario para desterrar de una vez la pretérita y suicida polémica de la portería. Además de que habría sobrados herederos a los dos cancerberos, tanto dentro del terreno de juego, como fuera, por la cuestión de la capitanía del de Móstoles.

El relevo, además, podría no ser excesivamente costoso para el Real Madrid. El Chelsea podría andar detrás de contratar a Diego López, con lo que dejaría salir bien a Thibaut Courtois, bien a Petr Cech. En la cantera está Fernando Pacheco, un cancerbero de sobradas garantías, a coste cero, y que además no está dispuesto a jugar una temporada más con el Castilla en Segunda B. Y en el horizonte asoma otra hipotética opción para el arco merengue: Kiko Casilla, actualmente en el Espanyol.

A sus 27 años está en un momento justo de maduración tras tres temporadas en la élite con el Espanyol y casi noventa partidos disputados. Conoce el club, puesto que jugó en las categorías inferiores merengues. De gran envergadura, seguro, con reflejos, Kiko termina además contrato con el Espanyol el próximo verano, y las negociaciones para su renovación siguen encalladas. Unas negociaciones donde el Real Madrid tiene mucho que decir, puesto que el club blanco se guardó un derecho de tanteo y el 50% del futuro traspaso del tarraconense. Con lo que un hipotético traspaso de Kiko Casilla no sólo ofrecería garantías dentro del campo, sino también facilidades fuera del mismo.

No ha levantado todavía el teléfono el Real Madrid para esta empresa, pero dadas todas las circunstancias que envuelven semejante galimatías, la operación sería más que susceptible de ser exitosa para los intereses merengues. Keylor y Kiko, dentro; y mientras tanto, Casillas, Diego y, especialmente, todo el contaminante debate que llevan consigo, fuera.



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