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La figura del nuevo segundo entrenador del cuadro merengue ha resultado determinante a la hora de definir el futuro del capitán blanco

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Parece que el debate en la portería blanca se ha finiquitado hasta el año que viene con la siguiente resolución: Casillas se queda, Diego López se va. Si bien es cierto que todo apuntaba a otro año de continuidad de ambos en Chamartín, la inminente llegada de Keylor Navas, la presión constante de la dividida afición del Santiago Bernabéu y los errores de uno y aciertos de otro han hecho que se tome una decisión rápida antes de comenzar la temporada.

El proceso de negociación con ambos porteros ha vivido dos etapas: la era pre-Fernando Hierro y la que se abrió después de la contratación del exfutbolista. Nada más acabar el Mundial, el capitán del Real Madrid estaba decidido a poner fin a una pesadilla que le venía persiguiendo desde que José Mourinho decidió, en La Rosaleda, relegarle a la suplencia en favor de Antonio Adán. Desde entonces, Casillas ha experimentado una situación de malestar aderezada con falta de minutos y un bajón anímico que no ha podido subsanarse del todo, ni si siquiera con la consecución de la Décima.

Aun así, el técnico del Real Madrid Carlo Ancelotti ha confirmado en varias ocasiones durante este verano que el madrileño será titular en la Supercopa de Europa y en más competiciones, o lo que es lo mismo y con otras palabras: que Iker Casillas se queda. Pero… ¿Quién le ha hecho cambiar de opinión a última hora? El responsable es Fernando Hierro. El nuevo técnico asistente del Real Madrid ha vuelto a Concha Espina por todo lo alto.

Hierro es el último de una larga nómina de antiguos jugadores-leyenda (Del Bosque, Míchel, Raúl, Guti, etc…) que pone fin a años de alejamiento con el club. Aunque su relación con el arquero de Móstoles ha tenido a lo largo del tiempo muchos puntos de inflexión (Casillas culpa al malagueño y a Vicente del Bosque de su suplencia durante la temporada de 2002 y sobre todo en la final de la Champions de Glasgow), el tiempo que compartieron juntos gracias a la selección española (2007-2011) hizo que limaran asperezas y forjasen una buena amistad.

Desde que se oficializase la llegada de Fernando Hierro al Real Madrid el 10 de julio, el veterano jugador ha desempeñado las funciones de mediador entre el club blanco e Iker Casillas, y ha puesto una prórroga feliz a lo que parecía una salida forzosa. En los encuentros mantenidos con el cancerbero, Hierro ha podido argumentar con conocimiento de causa sobre las incomprensiones históricas de este club.

Al otro lado del río se queda el portero lucense Diego López. Desde que volvió al Real Madrid en enero de 2013 ha cumplido con creces su función y ha mostrado credenciales suficientes para hacer constar que la portería no era cosa de uno, sino de dos buenos porteros. Su buen estado de forma hacía impensable su salida, pero ahora el gallego tiene pie y medio fuera de Chamartín. Veremos si Iker vuelve a ser el que era en esta segunda oportunidad que le brinda su club.



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