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El portero de Costa Rica se presenta como una magnífica oportunidad de negocio para el Real Madrid. Pero además, sustentada en razones deportivas frente a Iker Casillas y D.López

OPINIÓN

Está de moda tener dos porteros de primera. El Chelsea se queda de momento a Thibaut Courtois y Petr Cech; el Atlético, a Jan Oblak y Miguel Ángel Moyá; el Barcelona, a André Ter Stegen y Claudio Bravo. Y el Real Madrid, que fue el pionero en esta espinosa cuestión, da un paso adelante y apunta a tener a tres porteros de primerísimo nivel en sus filas. No contamos a Fernando Pacheco, de momento en el filial blanco, ni a Jesús Fernández, que busca una salida del club merengue, y aun así están en nómina Iker Casillas, Diego López, y tras la esquina asoma ya Keylor Navas. Los lazos que unían al costarricense con el Santiago Bernabéu nunca parecieron demasiado consistentes, pero pasa el tiempo y toman cuerpo, hasta el punto de que todos los caminos apuntan ahora a que terminará vistiendo la elástica merengue. No son suficientes dos, que el tercer portero se encamina ya hacia el Palco de Honor del Santiago Bernabéu.

Por qué, se preguntan muchos aficionados al fútbol, madridistas o no. Cuesta entenderlo, teniendo ya a dos de los guardametas mejor preparados del mundo. ¿Por la efervescencia del Mundial? Dudoso. ¿Por el tirón mediático que pudiera tener en Costa Rica y algún otro país sudamericano? Insuficiente. Seguramente tendrá más que ver porque sospeche (o tenga constancia) que uno de sus dos porteros tiene previsto abandonar el Real Madrid. O directamente, porque prefiera a Keylor Navas antes que uno de sus dos cancerberos hoy en nómina. Lo que sorprendería, aunque sólo hasta cierto punto, en realidad.

Analizado con buenas dosis de objetividad y frialdad, al fin y al cabo Keylor Navas se trata de un guardameta de excelentes características. De los mejores del planeta en el panorama futbolístico actual, seguramente. Llamado a ser protagonista en un club grande, como ya decíamos desde este mismo rincón algunas semanas atrás. Un portero que ha experimentado un crecimiento superlativo, pero que también ha demostrado poder mantenerse en la élite del fútbol, en España y en el mismo Mundial. Sus actuaciones no son flor de un día y, de hecho, con 27 años apunta a que todavía no ha dado lo mejor de sí. Por apenas 10 millones de euros, estando en su último año de contrato, desde luego la ocasión del fichaje es pintiparada.

No sólo por la oportunidad de negocio, sino también por estrictos motivos deportivos, en el caso merengue. No obstante, ni Iker Casillas ni Diego López parecen capaces de dar más al Real Madrid de lo que ya le han brindado en sus carreras, con 33 y 32 años respectivamente. No el gallego, pese a sus meritorias y sorpresivas buenas actuaciones con el club blanco desde que aterrizara año y medio atrás. De hecho, ya al final de la pasada campaña exhibió ciertas fallas en su nivel habitual que le costaron numerosas críticas. Pero seguramente tampoco Iker Casillas vaya a crecer ahora de nuevo hasta niveles anteriores en el Real Madrid, después de haber jugado apenas 24 partidos oficiales de blanco en los últimos 18 meses, y con las dudas que ha generado su concurso en el pasado Mundial. Futuro frente a presente, cara a caras.

Y en esa delicadísima rueda de reconocimiento en la antesala de la soga, al lado de Diego López, Iker Casillas cuenta con ser un ídolo en el club blanco y haber sido el mejor portero del mundo durante muchos años atrás. Un señor trago para cualquier club a la hora de darle la carta de despido a la ligera. Lo que invita a pensar en que se marcharía antes el de Lugo que el de Móstoles. Al menos, mientras este último no lo pida voluntaria y abiertamente. Y también en ese caso, el Real Madrid tendría las espaldas bien cubiertas con esas avanzadísimas negociaciones por Keylor Navas. Cualquier pareja que pueda surgir a raíz de este tridente estará sobradamente capacitada para defender el arco madridista, además. Mejor que sobren que no que falten, pensarán en la planta noble del Santiago Bernabéu, pese al dramático paso que supondría en caso de que bien Diego López o Iker Casillas tuvieran que abandonar el club tras los magníficos servicios prestados.



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