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El Real Madrid tiene bien cubierta la delantera y sólo le hace falta un suplente del galo

Luis Suárez ya es jugador del FC Barcelona. Un futbolista enorme, de los más en forma de Europa y un auténtico depredador del área. El traspaso se ha cerrado en más de 80 millones de euros, precio acorde a la calidad del jugador uruguayo. Hace no mucho, era el Real Madrid el que parecía más cerca de poder fichar al jugador charrúa, aunque finalmente se dijo que tras el mordisco con Chiellini, Florentino Pérez lo descarto. Así las cosas, Luis Suárez tampoco era necesario para el equipo de Concha Espina.

El Real Madrid cuenta en estos momentos para la delantera con Karim Benzema, el delantero perfecto para los blancos. Benzema seguramente no sea tan goleador como Suárez, pero se asocia mejor que el uruguayo y posee más calidad. Además, con Cristiano Ronaldo en el equipo, los goles de Karim no son tan impescindibles; el portugués es la referencia arriba del equipo a pesar de jugar en la banda izquierda del equipo de Ancelotti.

A Benzema le costó en sus primeros años, pero ahora mismo está totalmente asentado dentro del equipo y ya se trabaja en su renovación para cuando si contrato expire en el año 2015. El de Lyon fue muy cuestionado al final de la pasada temporada, pero este año ha vuelto a recuperar el mejor nivel que dio el año de la 'Liga de los récords', cuando José Mourinho era el entrenador blanco.

También viene Benzema de hacer un gran Mundial con Francia, siendo la referencia del equipo de Deschamps, así que se puede decir que Benzema reúne todas las condiciones para seguir triunfando en el Real Madrid. El galo también es un jugador más anárquico pero mucho menos problemático que Luis Suárez, que no podrá debutar con su nuevo club gasta finales de octubre por propinar un mordisco a Giorgio Chiellini durante el último Uruguay - Italia del Mundial.

Resumiendo, podemos decir que Karim Benzema marca goles, asiste y los fabrica, al igual que Luis Suárez, pero con la diferencia de que el galo lo hace sin la necesidad de tener que morder al rival.

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