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El club catalán realizará una gran inversión y dejará algo de lado la cantera para intentar frenar su caída e impedir que el Real Madrid inicie un ciclo victorioso

OPINIÓN

El FC Barcelona ha puesto punto y final a una etapa llena de triunfos con los que ha intentado construir un pensamiento único en torno a su filosofía, como si el estilo blaugrana fuera el único válido en el mundo del deporte rey. O jugabas como ellos o no tenías derecho a aspirar a lo más alto. Era una especie de barrera invisible para los que intentaban ampliar el abanico futbolístico.

Se menospreció a Inter de Milán y Chelsea en Champions League cuando eliminaron al Barça. Se dijo, poco menos, que su forma de plantear los encuentros era un atentado al balón. Defender ya no estaba bien visto. Cuando el Real Madrid recuperó el pulso y empezó a derrotar a su eterno rival en los clásicos, el argumento principal fue el de "cartera vs cantera". Una de las entidades más ricas del planeta, situándose al nivel de un recién ascendido. Amancio Ortega, criticando a Mark Zuckerberg por llegar sin agobios a fin de mes.

Todo nació en las ruedas de prensa de Pep Guardiola. El técnico catalán vendió una imagen de humildad y valores que suele encajar perfectamente si acompañas tus frases con un tono suave y dulce. Sus declaraciones bailaban entre highlits motivacionales y el pasteloso estilo de Federico Moccia. Hubo momentos en los que uno pensaba que Dani Alves, Mascherano o Ibrahimovic, entre otros, habían llegado al Camp Nou a coste cero.

Sin embargo, nada es eterno, y menos en el fútbol -que se lo digan al Atlético de Madrid-, por lo que las medias verdades de ayer son las mentiras del mañana. Con el paso de los años, el brillo escapó del juego blaugrana y las dudas se instalaron en el Camp Nou. Tata Martino llegó para ser la línea continuista con la que intentar mantener cierto nivel, pero todo resultó ser un desastre. El vestuario se le escapó y el fútbol desapareció a la misma velocidad que Leo Messi. Si a eso le sumas el éxito del Real Madrid -campeón de Copa y Champions-, el golpe es durísimo.

De cara a la temporada 2014/2015, suena más Rakitic que Sergi Roberto, Ter Stegen que Masip, Marco Reus que Tello... La cantera ha cambiado una letra y se ha convertido en cartera. Parece que tirar de talonario sea el único recurso para frenar la caída. ¿Criticable? No. Muchos clubes lo hacen. El problema es que el propio Barça vendió todo eso como un recurso típico de equipos sin rumbo.

Luis Enrique, mientras tanto, tendrá que mezclar su pasión por la cantera con la llegada de grandes futbolistas y la continuidad de figuras de la talla de Messi, Neymar o Alexis Sánchez. El ex del Celta será mirado con lupa y estará obligado a llevar a buen puerto las riendas de un Barcelona que camina sobre el alambre.
 

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