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Desde Resino hasta Simeone, pasando por Manolo Jiménez, Lotina o Paciencia, son algunos de los casos dispares que se encuentran los clubes cuando deciden destituir a su técnico

Es una realidad que los problemas económicos de las entidades deportivas en estos últimos años están conteniendo a los presidentes más impetuosos a la hora de fulminar al entrenador de turno para poder remontar una presunta mala dinámica del equipo. Aunque no menos cierto es que los frutos deseados en el campo de una reacción inmediata forman parte de la ficción que de la realidad. Partiendo de la base de que hace dos temporadas aterrizaron hasta once entrenadores nuevos, lo que supuso un record en este siglo en este aspecto; el año pasado solamente fueron ocho los que relevaron a compañeros destituidos y en este 2013/2014, y a la espera de los dos últimos meses decisivos, solo se han echado mano de cinco técnicos para cuatro equipos con mayor o menor suerte.

Los equipos han sido el Betis (en dos ocasiones), Osasuna, Valencia y Getafe. Ninguno de los cuatros han logrado los réditos deseados con los nuevos míster. El primero está desahuciado, el segundo se ha complicado la vida en estos últimos cuatro partidos después de una temporada aseada, el tercero está centrado en la Europa League y tiene pocas opciones de lograr objetivo alguno en liga, mientras que el último todavía no sabe lo que es vencer con Cosmin Contra (empate en casa ante el Granada y derrota en Bilbao).

Solo Juan Antonio Pizzi se impuso en su primera jornada, aunque para ello tuvo que no hacerlo en las siguientes y caer eliminado en la Copa del Rey. Por lo demás, Xabi Gracia cayó ante el Getafe 2-1 en su estreno para perder en tres de las cuatro primeras jornadas. Y qué hablar del Betis. Con Garrido se hundió al sacar un punto de 15 posibles y caer eliminado de la Copa; mientras que Gabi Calderón lo está rematando al dejarse eliminar por su eterno rival en casa y venciendo por 0-2, y estar ahora a nueve puntos de la permanencia. Todo ello ganando solo dos de sus nueve partidos en Primera División (2E), incluyendo el primero en Vigo por 4-3.

De estos 24 entrenadores totales en estas tres últimas temporadas solo seis debutaron con victoria. El que más ha sido fiel al refrán de “entrenador nuevo, victoria segura” ha sido Abel Resino. En la 2011/2012, el toledano sustituyó a Fabri González al frente del Granada, logrando la victoria en tres de sus primeros cuatro partidos, algo que le sirvió a su nuevo equipo para salvarlo. Repetiría experiencia en la campaña siguiente; en esta ocasión, en las filas del Celta relevando a Paco Herrera. Bien es cierto que solo fue en su debut, precisamente ante su ex equipo, el Granada, cuando ganó por 2-1; luego se tiró seis partidos sin ganar (1E) para liberar a los olívicos de las garras de Segunda División.

Y es que si el ex guardameta del Atlético de Madrid es el paradigma de los entrenadores, el Granada es el buen ejemplo del acierto. Al citado de hace dos temporadas, el año pasado relevó a Anquela a tiempo para poner en su lugar a Lucas Alcaraz debutando con aquel 1-0 de Cristiano en propia meta, triunfo que le continuó el 0-3 en Riazor. Los nazaríes se salvaron. No pudieron decir lo mismo ni el Racing con Juanjo en 2012, ni el Deportivo con Domingos Paciencia en 2013. Curioso lo del portugués, porque solo ganó en su primer partido ante el Málaga (1-0). Fueron sus únicos tres puntos hasta que le echaron (4D 1E).

Lo que sí está claro es que ni Juanjo ni Álvaro Cervera, ni Tejada, ni Javier Clemente, ni Molina, ni Lotina, ni Paciencia, ni Fernando Vázquez ni tan siquiera Gregorio Manzano pudieron enderezar la nave. De los últimos seis descendidos, cinco cambiaron de entrenador. Caso muy distinto fue el de Manolo Jiménez en el Zaragoza que entró con mal pie tras iniciar su andadura sin ganar durante cinco jornadas (2E 3D) para después obrar el milagro, y estar en la capital maña una temporada más manteniéndolo hasta el final en su descenso.

Por eso, la tranquilidad es un grado en estos casos. Que se lo digan a Javier Aguirre que sigue en el cargo en el Espanyol a pesar de empezar con tres empates o a Unai Emery en el Sevilla, que empató en Getafe en su debut para ganar sus dos siguientes envites. El mayor ejemplo es el del Cholo Simeone, que aunque tardó cinco encuentros en perder, no empezó ganando sino que sacó un pírrico 0-0 en Málaga en una situación muy delicada. Hoy en el Atlético de Madrid está considerado un Dios, la añoranza de todos los clubes de Primera División cuando deciden poner a alguien nuevo en el banquillo.

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