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El argentino empató el partido antes del descanso, apretó el puño, gritó y miró a los aficionados del Real Madrid; enseguida, un intenso cruce entre el portugués y el español

El Clásico está siendo uno de los más atractivos de los últimos años. Caliente, intenso, divertido, emocionante y con cambios de mando en el marcador. Lo ganaba el Barcelona con un gol de Andrés Iniesta, pero el Real Madrid dio vuelta el resultado con un doblete de Karim Benzema tras sendos pases de Ángel Di María. Cuando parecía que los blancos se irían en ventaja al descanso, llegó el gol de Lionel Messi y todo lo que esa diana trajo consigo.

Tras una jugada elaborada por la derecha, Leo cogió el cuero entre varias piernas merengues y no perdonó: batió a Diego López y empató el encuentro 2-2. Acto seguido el delantero argentino, que esta noche se convirtió en el máximo goleador de la historia de los Clásicos, fue a buscar el cuero dentro de la portería rival y apretó su puño gritando el gol y mirando hacia la grada del Real Madrid. Todo un gesto por parte del dorsal 10 blaugrana.

Mientras el Barcelona celebraba, tuvo lugar la tangana que no iba a faltar en un partido de este calibre. Un enfadado Pepe fue en busca de Cesc Fábregas, quien tras el roce de cabezas con el portugués se desplomó en el área del Real Madrid. La historia acabó con los dos futbolistas amonestados y con el árbitro teniendo que interceder entre más jugadores de los dos equipos. Caliente.

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