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El ‘23’ del Real Madrid vuelve a La Rosaleda por primera vez con la camiseta blanca, y lo hace en condición de ídolo local. Los peñistas le votaron como el mejor jugador

“Quiero ganarme poder besar el escudo del Real Madrid”. Así se presentó Isco Alarcón en el coliseo blanco este pasado verano. Con la cautela de quien conoce la imponente historia del club madridista, y el respeto de quien acaba de abandonar su tierra y recién llega a un nuevo equipo. En Málaga no necesitaba ganarse el privilegio de poder besar el escudo. Allí era casi el escudo quien deseaba poder besar a Isco Alarcón, uno de los últimos ídolos malacitanos, y quizás uno de los más arraigados de todos.

No obstante, Isco es un malagueño más, orgulloso de pasear el nombre de su ciudad y de su localidad, Arroyo de la Miel, por todo el mundo. Ya sea por Dortmund en la Champions League, por Israel en la Eurocopa Sub-21, o por Los Ángeles y Doha con el Real Madrid. Málaga siente a Isco como uno de los suyos, y viceversa. Ahora en la capital española, siempre que puede, Isco vuelve a su tierra, para ver a su familia y a sus amigos, que todavía residen en Benalmádena. Pero es más, porque durante su etapa como jugador del Málaga tras salir del Valencia Mestalla, vivió siempre con su familia, en su casa de toda la vida, rodeado de los suyos. Tan cercano y accesible como cualquiera de sus paisanos. Nada menos que seis millones de euros pagó la entidad de Martiricos cuando todavía estaba en el filial che, su cláusula de rescisión íntegra, y ese detalle es algo que ha marcado a Isco. Siempre se sintió querido vistiendo de blanco y azul –pese a que nunca jugó para ellos antes del año 2011-, siempre lo hizo notar así, y ese sentimiento ha calado recíprocamente en la afición del Málaga.

Este sábado será la primera vez que Isco vuelva a La Rosaleda para enfrentarse al que fuera su equipo con la camiseta del Real Madrid. Y lo hace en la condición de ídolo. Respetado por su decisión de defender el escudo merengue, pero a la vez, querido por todo lo que ha dado a la parroquia malacitana, que hace menos de lo que parece soñaba con estar entre los cuatros mejores equipos de la Champions League, y con el Golden Boy Isco como uno de los principales baluartes para ello.

Toda su familia acudirá en masa este sábado a La Rosaleda para apoyar a Isco, que seguramente pueda lucir el ‘23’ merengue de inicio incluso, con Ángel Di María apercibido. Siempre suele haber una representación de la familia Alarcón en cada partido del talentoso mediocampista, pero en el mismo Málaga, no faltará ninguno. Y Goal ha podido saber que varias peñas locales se están movilizando ya para lucir alguna pancarta en reconocimiento a Isco este mismo sábado. Rival, pero nunca enemigo.

Es más, porque la Federación de Peñas Malaguistas pretendía hacer un homenaje a Isco Alarcón antes del mismo partido. Elegido este verano por votación como el mejor jugador del Málaga en la temporada 2012-13 por dicha Federación, querían hacerle entrega del galardón conmemorativo –una réplica de La Rosaleda- este mismo sábado, aprovechando el regreso a la que fue su casa. Sin embargo, diversas incompatibilidades de horarios y permisos han impedido que sea precisamente este día 15 cuando Isco pueda recibir el caluroso reconocimiento de la que fue su hinchada, como así pretendían. Tendrá que ser sin galardón, entonces. Porque lo que es seguro es que el calor y el cariño se lo harán notar al jugador merengue. Quien ya se ganó poder besar el escudo del Málaga en su momento.

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