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El crack del Real Madrid, galardonado el lunes, donó el premio económico a la familia de Idaira Osuna, ‘vecina’ de Benalmádena aquejada de AME. La cara solidaria del humilde astro

El Palco de Honor del Santiago Bernabéu abrió sus puertas este pasado lunes para acoger a la flor y nata de la sociedad vinícola manchega, encabezada incluso por la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal.  Era el acto de entrega de los Premios Profesionales y Premios Solidarios Jóvenes D.O. La Mancha 2013, una magnífica oportunidad para reivindicar públicamente el vino manchego, con la emotiva proyección que podían darle premiados como el humorista José Mota, la actriz María Castro, o el futbolista Isco Alarcón, que ejerció prácticamente de anfitrión al celebrarse el evento en ‘su’ estadio. Entre unos y otros, lo cierto es que la sala de prensa del coliseo blanco estaba llena como no lo había estado con José Mourinho, Cristiano Ronaldo, Carlo Ancelotti o Gareth Bale. Misión cumplida, por tanto.

Y eso que fue imposible arrancarle unas palabras a Isco Alarcón, escoltado permanentemente por empleados del club para impedirlo. La lesión de Khedira, su ausencia con la selección, su progresiva desaparición de los onces del Real Madrid… todas esas cuestiones que sobrevolaban en el imaginario del aficionado madridista siguieron flotando, porque el ‘23’ blanco nunca terminó de responderlas. Claro que, lo que no todos saben es que, en ese acto, Isco ya había dicho todo lo que tenía que decir. Y no precisamente sobre fútbol, sino sobre algo mucho más importante: salvar una vida.

Era la otra cara de esta entrega de premios. De un lado, los flashes y los brillantes; y del otro, una causa solidaria. Y es que el premio estaba dotado de tres mil euros que donar a una organización benéfica. Y la elección de Isco fue donar la dotación del premio directa e íntegramente para la familia de Idaira Osuna.
Idaira cumplía este lunes justo 21 meses, y al poco tiempo de nacer le diagnosticaron Atrofia Muscular Espinal (AME) tipo 1, el peor grado de una enfermedad de las calificadas ‘raras’, con poca información al respecto, y menos tratamientos si cabe. Ninguna curación en este caso, por ser más concretos. Enfermedad neuromuscular degenerativa, afecta al sistema nervioso central, y deja a los afectados sin tono muscular, lo que provoca severos problemas respiratorios, y una imposibilidad total de valerse por sí mismos. La esperanza de vida suele ser de apenas 24 meses en estos casos, y tan sólo cuatro horas antes del acto en el Santiago Bernabéu, Idaira había entrado en urgencias con una neumonía y una infección respiratoria en ambos pulmones.

Miguel Ángel, el tío de Idaira, fue quien acudió desde Málaga al evento en la capital, y cuando desde la tribuna contó la difícil situación con la que debía vivir su familia, logró encoger el corazón a todos los presentes. Especialmente al propio Isco, que de su propia mano le entregaba el cheque de tres mil euros, con los ojos visiblemente vidriosos. Una estrella del fútbol, dentro de la más grande constelación de astros como es el Real Madrid, dejó ver ahí su lado más humano. Los premiados debían elegir a organizaciones o fundaciones benéficas, pero el jugador del Real Madrid insistió en que él quería donar el dinero a Idaira Osuna, y no a ninguna otra ONG. Era la ‘condición’ que puso.

IDAIRA OSUNA
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Raúl, el padre de la niña, era compañero de escuela de Isco, vecinos de Arroyo de la Miel, y el futbolista conoció este caso las Navidades pasadas, cuando participó en un partido benéfico en ‘su’ Benalmádena. Isco, junto a sus amigos Javi Ramos y Carlitos, solían organizar este encuentro anual de carácter benéfico en su localidad natal, y aquella vez los fondos recaudados fueron destinados a Idaira. Desde entonces, Isco no se ha despegado en absoluto de este caso. Al contrario. Durante el año siempre estuvo al tanto de las evoluciones de la pequeña Idaira, que tiene a todo Benalmádena volcado con ella. Y cómo no, también al propio Isco.

De ahí que, cuando se enteró de que había sido galardonado con esta distinción de la D.O. La Mancha, no dudó a la hora de pensar en Idaira Osuna como la destinataria del premio. Nadie le llamó para pedirle una donación, a nadie se lo contó hasta el mismo día del evento en sí. Con la sensibilidad a flor de piel, y la discreción que requieren este tipo de actos, sinceros de verdad, Isco quiso colaborar de nuevo con la familia de la pequeña. Que con esos tres mil euros podrá pagar a la fisioterapeuta de Idaira, el tratamiento de fonologopedia, las consultas en el Hospital San Joan de Deus de Barcelona, o por qué no también, utensilios como una silla adaptada o un bipedestador, que forman parte de la vida diaria de Idaira. Nada que ver con la de un futbolista de reconocimiento mundial, por supuesto. Tan lejos uno de otro, y a la vez, tan cerca.

“Ni en tres vidas podré devolverle este gesto que ha tenido con nosotros Isco Alarcón”, decía Miguel Ángel Osuna a Goal tras el evento, el tío de Idaira, emocionado, casi con lágrimas en los ojos. “No puedo explicar lo que siento cuando una familia como la nuestra tiene el apoyo desinteresado de una persona conocida mundialmente como él. Es increíble”. Isco no habló ante los medios de comunicación, no. Pasó casi desapercibido en un evento con decenas de discursos para las cámaras. No fue necesario tampoco. Ya había dicho todo lo que tenía que decir… y a las personas a las que se lo tenía que decir.



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