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Los dos conjuntos andaluces vivieron una noche emotiva para recordar a la "zurda de diamantes" y el trofeo se lo acabó llevando el conjunto de Nervión por penaltis

Sevilla y Almería se han medido hoy en el Sánchez Pizjuán para disputar la sexta edición del Trofeo Antonio Puerta, que se han acabado llevando los locales en la tanda de penaltis tras un mal partido. De hecho, gran parte de los momentos más emotivos de la noche se vivieron en los prolegomenos del partido. Corona como capitán almeriense depositó un ramo de flores justo en el lugar del campo en el que jugador se desplomó, mientras que su hijo Aitor realizaba el saque de honor del encuentro y recibía la camiseta de la Selección de su jugador favorito, Alberto Moreno.

Tras el protocolario y sentido minuto de silencio se dio inicio al encuentro, que dejó poco o nada al aficionado ante la excasa intensidad de los futbolistas y los onces plagados de canteranos y jugadores no habituales en ninguno de los dos equipos. Sólo Suso, Rabello o el voluntarioso Rusescu parecían dispuestos a dar espectáculo en la noche del "eterno 16".

Ante la apatía que desprendía el juego, la grada se tornó en protagonista coreando el nombre de Antonio Puerta cuando llegó el minuto 16. Tras el recuerdo del canterano sevillista, llegó el turno para Dani Jarque y Miki Roqué que también recibieron allá donde estén el reconocimiento de la parroquia blanquiroja. Quizás incluso el partidillo que protagonizaron los pequeños de la Escuela de Fútbol ofrecieron un juego más digno de profesionales que lo he visto en la primera mitad.

En la reanudación los técnicos movieron sus equipos y Emery dio la alternativa al agerrido mediocentro del filial Luismi, que se unía al debut del también canterano Carlos Fernández, que precisamente gozó de la mejor ocasión del encuentro ya iniciada la segunda mitad con un cabezazo que atrapó Ustari. El Almería remodeló su equipo y puso más intensidad pero sin el acierto necesario.

Ante la evidente falta de ambición que reinaba en el campo, la victoria sólo llegó para los blaquirojos desde los once metros cuando Perotti transformó una rigurosa pena máxima que señaló el colegiado López Amaya. Sin embargo, el Almería empataría por mediación de Christian a pocos minutos del final y mandó el partido a la tanda de penaltis. Los locales estuvieron más acertados desde los once metros y con un gol definitivo de Cristóforo cerraron el homenaje al legendario zurdo de la mejor forma posible, ganando su trofeo.



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