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El jugador enfrenta al Málaga con la camiseta del Real Madrid. Goal bucea en sus orígenes de la mano de quien fue su mentor en el Atlético Benamiel

A pesar de lucir la elástica del Real Madrid, el corazón que se esconde debajo de su pecho es blanquiazul. Es Isco Alarcón, futbolista que este sábado se enfrentará en el Santiago Bernabéu al Málaga en el primer vis a vis que mantiene con su antiguo equipo desde que este verano hiciese las maletas rumbo a la capital de España. Se debe al Real Madrid, pero en realidad lleva toda su vida entregado sentimentalmente al Málaga. Nunca lo ha ocultado. El pasado invierno, viendo que su salida del Paseo de Martiricos era irremediable, incluso abogó por renovar su contrato para subir así su cláusula de rescisión en beneficio de las arcas locales, que no en el suyo propio, a la hora de negociar un traspaso. Isco se ha criado allí y su familia sigue viviendo en Arroyo de la Miel, de hecho. Donde es un ídolo. Por La Rosaleda todavía se ven cada domingo cientos de camisetas blanquiazules con su nombre en la espalda. Y seguro que en el coliseo merengue este sábado también las habrá. De las blancas y de las blanquiazules.

Profesional, como no podía ser de otra manera, este sábado a las 16:00 será el primer madridista que pelee por hacer hincar las rodillas a Bernd Schuster y compañía. Pero a Isco, “inevitablemente le dolerá” enfrentarse a ‘su’ Málaga. Quien lo dice así a Goal no es otro que Salvador Burgos, una de las personas del fútbol que mejor puede conocer al talentoso mediocampista, puesto que fue su entrenador en la fructífera cantera del Atlético Benamiel, antes de que Isco diera el salto a las categorías inferiores del Valencia. De ahí aterrizó en el Málaga, para después fichar por el Real Madrid este pasado verano. Lo que, junto a su convocatoria con la selección española absoluta, ha terminado de proyectar al mundo entero la imagen de ese menudo chico que ya deslumbraba a propios y extraños en los campos de fútbol de Benalmádena antes de cumplir los 14 años.

Tenía muy claro que Isco triunfaría en el club y en la liga a donde fuese cuando llegara al nivel donde está ahora”, analiza Salvador en Goal sobre el fulgurante arranque que ha tenido Isco en el Real Madrid, que con tres goles y una asistencia en sus primeros tres encuentros oficiales con el conjunto blanco se ganó desde el primer momento un hueco de preferencia en el corazón del madridismo. “Es muy natural, y juega sin presión. Nunca la ha tenido. Tiene mucha confianza en sí mismo. Tiene magia. Y por eso juega igual de bien en el Santiago Bernabéu que en el patio de su casa”, puntualiza. Parafraseando inconscientemente al mismo Carlo Ancelotti, que en alguna de sus primeras ruedas de prensa ya vino a decir que lo que más le sorprendía de Isco es que jugaba “como si llevara toda la vida en el Real Madrid”.

Unas primeras impresiones inmejorables para un equipo que perdió al que era su mejor guía en ataque, Mesut Ozil, y para una afición ansiosa de ídolos nuevos. Sólo el tiempo dirá si el Real Madrid ganó con el intercambio de jugadores, porque de momento no se ve nítida la resolución de esta disyuntiva, con ambos futbolistas al alza en estas primeras semanas de competición. Sin embargo, Salvador sí ve una diferencia clara entre Isco y Ozil: “Defiende mucho más”, asevera con firmeza. Precisamente, una de las que Ancelotti considera claves para el engranaje de su equipo: el equilibrio defensivo. “Es un jugador muy sacrificado, al que no le cuesta en absoluto mirar por el equipo, y si le piden defender, lo hace sin miramientos”, puntualiza. “De pequeño, como ganábamos todos los partidos fácil, casi siempre sustituíamos a Isco para que pudieran jugar sus compañeros que tenían menos minutos. Nunca dijo nada. Es un jugador de equipo”, explica.

Irónicamente, aunque sí en una de sus mejores etapas profesionales, este reencuentro con el Málaga no le llega a Isco en su mejor momento con el Real Madrid, quizás contagiado por la indefinición que parece tener fagocitado al equipo blanco en las últimas fechas. Y la cuestión es que, desde el anterior parón liguero, ha marcado dos goles y ha brindado una asistencia más hasta esta nueva semana de compromisos internacionales, pero sin embargo no ha podido brillar como al principio. Y de hecho, no ha terminado un partido completo en las últimas cuatro jornadas de Liga: Ancelotti siempre le prefirió en el banquillo en su intento de revolucionar los encuentros. El quid está en el cansancio acumulado, según Salvador Burgos. “Isco nunca ha sido un portento físico, y ahora en el Real Madrid se juega cada tres días con una exigencia máxima. Vino tocado en un tobillo de la anterior concentración con España, y creo que ha notado no tener un descanso mayor en este último mes. En el Real Madrid parece que hay mucha urgencia en exhibir a sus nuevos fichajes, pero es un error. Deberían dosificar a Isco. Porque puede estar dos partidos medio desaparecido, pero luego te hace otros cuatro o cinco increíbles, en cuanto descansa un poquito. Seguro que mejora su físico en el Real Madrid, pero mientras tanto habría que ir dosificándole”.

La cuestión del físico parece por tanto que siempre irá de la mano de este affaire entre Isco y el Real Madrid. No obstante, Goal ya desveló en exclusiva hace unos meses que, precisamente por su constitución, fue por lo que el club blanco descartó incorporar a Isco cuando todavía estaba en el Atlético Benamiel, antes de fichar por el Valencia, pese a que ya se sabía que destacaba entre sus coetáneos. Entonces, rememora Salvador, “Isco no hablaba nunca del Real Madrid. Ha sido siempre del Málaga, y cuando era pequeño, eso sí, era más barcelonista que madridista”. Una simpatía que nunca ha ocultado. Aunque lo que muchos no sabrán es que el malagueño estuvo cerca de fichar por el Barcelona, uno de los clubes que les seguía muy de cerca junto a Espanyol, Valencia, el propio Málaga y otros muchos clubes más cuando todavía militaba en el Atlético Benamiel. Sin embargo, fue el propio jugador el que descartó esa opción después de visitar La Masía. “A su familia no le convenció fichar por el Barcelona, porque en la escuela le obligaban a hablar en catalán”, desvela a Goal Salvador Burgos, que entonces era su entrenador.

Quebrada esa posibilidad, fue el Valencia el que más insistió en su fichaje, llegando a cerrar la contratación. Hoy en día, sin embargo, Isco sigue sin renegar de su pasado: ni de su pasión malaguista, ni de su otrora simpatía barcelonista. De hecho, su perro se llama Messi, algo que el mismo día de su presentación en el Santiago Bernabéu trató de la forma más natural posible. “También tenía otro perro que se llamaba Figo. Y a Messi no le voy a cambiar de nombre ahora, porque no me haría caso… Ahora estoy en el Real Madrid y soy el más madridista que hay, que tengan claro todos que lo voy a dejar todo por esta camiseta”, espetó con contundencia entonces. Este sábado y el próximo, ante Málaga y Barcelona, serán los momentos perfectos para derribar esos lúgubres fantasmas que muchos quisieron rescatar cuando fichó por el Real Madrid. A la inmensa mayoría de los aficionados al fútbol ya los tiene enganchados en su red, pero así al menos podrá convertir a esos pocos rebeldes que aún quedan en ‘libertad’. El Isco de hoy, frente al Isco de ayer, ante los ojos del gran público.





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