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Con la visita del Real Madrid, el presidente del equipo nazarí recuerda con añoranza a su entrenador en el Mérida el año en que murió

Cuando a Quique Pina, ahora presidente del Granada, se le menciona el Real Madrid, a él siempre le viene a la mente el nombre de Juan Gómez, “Juanito”, aquel menudo delantero que aún se recuerda muchas noches por el Bernabéu. Y no es para menos. Juanito era su entrenador el año en que murió.

"El míster se ha matado". Así lo despertaron aquella madrugada del 2 de abril de 1992 con una voz entrecortada y triste. Lo recuerda perfectamente ya que él, podría haber estado en el mismo coche que el delantero de Fuengirola. Él le había ofrecido que lo acompañase para ver la eliminatoria de su Real Madrid contra el Torino. "Esta vez no fui porque llegábamos de madrugada y luego había que entrenar, y Juanito era de los que te apretaban más todavía si sabía que habías trasnochado", recuerda con tristeza.

"Nadie sabe lo que Juanito quería al Madrid, sólo él podía saberlo. Yo creo que habría llegado a entrenar allí porque tenía madera y convencía a todos los jugadores. Si nos decía que nos tiráramos por un tajo, allá que íbamos todos, pero él era el primero que se tiraba. En el fondo, este Real Madrid tiene el espíritu de Juanito", dijo de su ex entrenador al ver unas fotos suyas siendo aclamado por el Bernabéu.

Pero la grandeza de un hombre no se mide solo dentro del campo, sino fuera también. Y Juan Gómez era de una pasta diferente que ya se ha perdido. "Me sorprendió conocer un hombre cercano, valiente, sincero y muy generoso. Lo que él tenía era de todos. Un día, después de cenar con varios jugadores, se le acercó un paisano de Fuengirola y le pidió dinero. Juanito le dio lo que llevaba encima, que debieron ser cincuenta o sesenta mil pesetas, y eso que no estaba bien económicamente. Era especial", rememoró en una entrevista concedida a AS.

Pero toca dejar de mirar al pasado y mirar al presente y ver a este Real Madrid al que ahora se enfrentan y del que sabe que  "es un lujo del que debemos disfrutar". Por eso, Granada debe  volcarse con su equipo ya  que reciben "al mejor club de la historia del fútbol. Recibirlo debe ser una fiesta más allá del marcador".

Además de eso estará en la comida de las directivas con un hombre al que admira mucho. "Florentino es todo un honor. Le admiro como persona y por su capacidad de gestionar un club de la envergadura del Real Madrid de la forma que lo está haciendo. Le deseo los mejores éxitos".

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