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El coliseo merengue recibió al equipo con aplausos, especialmente a Diego López y Adán. División de opiniones entre los pitos, ovación y silencios al nombrar al técnico de Setúbal

El Real Madrid recibía al Getafe este domingo por la mañana, en un horario atípico para el madridismo, inmerso en una situación anómala para el club blanco. Lo primero quedó solventado sin ningún problema. Todo lo contrario. El estadio presentó una entrada tan buena como la habitual, o incluso mejor. Aunque eso sí, con más niños que de costumbre, tratándose de un horario proclive a ello.

Mientras tanto, en otro orden de cosas, la lesión de Casillas se solventó con una destacada ovación para Antonio Adán cuando le nombraban por la megafonía del estadio. Ya no hay guerras con el capitán lesionado, con lo que el de Mejorada ya no está considerado de ningún bando. También hubo aplausos cuando nombraron a Diego López entre los suplentes merengues.

El que sí que pretendió iniciar un conflicto fue Florentino Pérez, acusando este jueves a ciertos medios de comunicación de mentir sobre las relaciones internas del vestuario. Y con ello logró unir de alguna manera al madridismo, que olvidó los pitos a Mourinho que se habían reproducido ante la Real, el Celta y el Valencia, para dar paso a división de opiniones entre aplausos y silencios. Hubo de todo, pero es cierto que predominaron los aplausos sobre los pitos y los silencios.

Al inicio del partido, los jugadores del Real Madrid saltaron al campo con una camiseta en la que se podía leer la leyenda "Ánimo Casillas". Camiseta que, sin querer, se había quitado Ronaldo antes de la foto oficial, y tuvo que volver a ponérsela para la ocasión.

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