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El equipo blanco arrolla al Getafe con un magnífico partido de Ronaldo, Ozil y Di María justo antes del Clásico de Copa. El corresponsal Alberto Piñero lo analiza

El Real Madrid sigue dando pasos hacia adelante en su progresión. Desde que comenzara el 2013 aún no ha perdido ningún partido y, a excepción del encuentro en Pamplona, no se puede negar que este Madrid es un equipo más compacto, con más determinación y con más chispa que el que se pudo ver en la primera mitad de la temporada, coincidiendo con el año 2012. Esta vez era el Getafe el que estaba enfrente, y fue pasado por encima sin remedio.

Aguantó bien el equipo azulón en la primera mitad, sostenido por la grandísima actuación de Moyá, pero en cuanto entró el primer gol, el Getafe se descosió. Estaba siendo superior el Real Madrid en la primera parte, aunque le faltaba efectividad. Sin embargo, llegado el gol de Ramos, parece que todos despertaron de la ensoñación. El Real Madrid espantó a los fantasmas, mientras que el Getafe empezó a visualizarlos. Y de ahí la goleada final, la tercera en el Bernabéu en tres partidos a las 12:00 de la mañana, por cierto.

Hay que destacar la magnífica actuación de Ronaldo con tres goles. Porque sigue teniendo muchísimo mérito la trayectoria del luso, pese a que no sea precisamente poco habitual verle haciendo partidos como el de esta mañana ante el Getafe. Esta vez le acompañó un magnífico Ozil, y un Di María que parece haber despertado de su particular hibernación. Con ellos en forma, aun sin un Higuaín a tono, sin Casillas en la portería, y con un equipo plagado de los menos habituales, este Madrid es mucho más Madrid que el de 2012.

Aunque esto no puede eclipsar el buen desempeño global del equipo en general.  En el once inicial apenas había cuatro de los jugadores que en agosto habrían sido considerados titularísimos, y pese a ello, al Madrid de este domingo no se le puede achacar falta de actitud ni de calidad en ningún momento. Sólo quizás falta de acierto en determinadas fases.

Ya lo decía Miguel Torres en la previa, que los suplentes del Real Madrid podrían ser titulares en cualquier equipo de Primera. Y esta vez sí lo demostraron cuando lo normal venía siendo que no. Parece que ha terminado de encontrarse a sí mismo el Real Madrid. Ahora habrá que ver si es suficiente para terminar en buenas condiciones el curso después de todo el tiempo perdido. Empezando por este mismo miércoles ante el Barcelona.

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